Vías Remotas*

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Recinto de lo humano,

templo cuerpo de poema.

Las líneas también causan cauces

de antiguos ríos que vuelven 

y llegan tantas veces,

tal cual la belleza se aletarga

en los dedos de tiza y lápiz ocre.

Cómo quisiera renombrar el mundo,

llegar al menos, mínimo arte,

pero la palabra no aparece, no alcanza

para decir lo que otras ya han dicho y 

apenas lo heredan ya lo saben.

… la piel quebranta ante

la garganta

la barranca,

de lo profundo emerge la marea de una  trama,

actriz de propias odiseas,

experimentos en cada tarea

así sea impuesta o franca la retirada,

reverencia, hay tanto misterio en los artistas, 

en la caótica existencia de las almas

innombradas, mientras el sábado nuestro, cotidiano,

se asoma a una hoja, a una pantalla: la musa 

se dibuja, perfil del sí misma,

mujer memoria, dialógica y terráquea. 

Piel transita de la suave mirada

al fuego de su entraña, oficio de hechizante, 

sin máscara, Erotikada.

Del poder de su silueta, fémme felina, 

viene la  fatal llamada, la poesía 

los espectantes estrechan el viejo lazo 

la cueva y las sombras 

y afuera otras cavernas;

sólo ésta para resguardar la fugacidad del café 

instante de la vida alterna sin revés 

Eros se divierte

aleteando sobre sus sienes

besos indolentes que dimos

en desquiciadas frentes

Ella lee, lee frenética,

irascible, etérea y sensible 

atómica, sí, pluma de otras latitudes,

recuerdos de parejas abrazadas 

a sus más tiernas costumbres,

lee, lee y se enciende como lumbre;

el verso que descansa en su pecho firme

vivirá pensando que una tarde gris fue libre, libre, libre.

Los secretos,

un día decretos, 

rosa-negra es la seducción,

un rito ocultado a los comunes.

Tocar con los ritmos, los trazos 

sus piernas oferentes y cálidas.

Quién dijo que no, que el deseo

es para otros de mejor fortuna 

En fin 

la armonía mente cuerpo,

Obsequio de un presente

profano, 

incluso Dios siente 

cuando tira el amor a los dados.

Suavidad imperceptible

de un codo enfundado en seda, 

para golpear la otra mejilla, 

o para iniciar un descenso  

a la escarpada curva  de su espalda.

*Boceto poético realizado en sesión con el colectivo Las Vías y la propuesta teatral y poética titulada Erotikada a cargo de Sarah McCormick.