¿Ya Es Tiempo de Dejar de Engañar a las Niñas y Adolescentes?
Ma. Patricia Herrera Gamboa, escritora, poeta y columnista, a través de talleres de “desprincesamiento” para niñas y adolescentes ha tratado de alcanzar el sueño de inspirarlas y empoderarlas, ante el dilema de ¿Princesas o brujas?
Ante el cuento de que la Princesa creció soñando con el príncipe azul, aquel que miró una y otra vez en las películas… Guapo, bueno, rico y exitoso… Y creció soñando, suspirando y esperando, dice tajante que quizás ya es tiempo de dejar de engañar a nuestras niñas y adolescentes con cuentos de hadas y traerlas a la realidad de la vida común, hacerlas fuertes y hasta un poco malvadas, como las brujas de esos mismos cuentos; claro, sin exagerar, sin referirnos a volverlas violentas, no, de ninguna manera, porque no es bueno exagerar ni para lo uno ni para lo otro…
Apenas buscando sobre este tema me encontré que, desde 2015, una mujer politóloga de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, especialista en género e infancias, inició un proyecto internacional titulado Las Desprincesadoras, que me ha parecido increíble y por ello lo comparto en este espacio, para enseñar a las niñas mexicanas y de otros países, a liberarse del “síndrome de princesa”.
A través de talleres de “desprincesamiento” para niñas y adolescentes se ha tratado de alcanzar el sueño de inspirarlas y empoderarlas, para alejarlas de los estereotipos de género que condicionan sus vidas prácticamente desde que nacen, con herramientas pedagógicas tan útiles como la cultura y el arte, que permiten potenciar el autoconocimiento, la creatividad, la confianza y la autoestima, con el fin de que se realicen como personas autónomas desde su niñez.
Este increíble proyecto es resultado de un movimiento internacional que, al parecer, en los últimos años ha logrado hacerse presente en diversos países de Iberoamérica, cuestionando las imposiciones asociadas a su género y cuya clara meta es luchar contra los estereotipos perpetuados durante décadas, mayormente por la industria del entretenimiento infantil, creándoles falsas expectativas para comportarse como princesas, haciendo parecer su vida “color de rosa”, muchas de ellas solamente preocupadas por encontrar a un príncipe azul, restringiendo en mucho casos sus verdaderas capacidades de desarrollo profesional, coartando su libertad para elegir su propio futuro o necesidad de protección masculina. Actitudes que la mayor de las veces las puede llevar de la mano a engaños, desilusiones y, peor aún, falsos noviazgos desde muy temprana edad, abusos o violencia de propios y extraños, abortos indeseados, consumo de drogas, etcétera.
Cuando necesitamos de una persona para algún trabajo, casi siempre pensamos en masculino, no se nos ocurre que hay mujeres que son carpinteras, plomeras, taxistas, incluso en profesiones más comunes como dentistas, abogadas, arquitectas o diseñadoras.
Sin embargo, si nos vamos a los oficios o labores feminizadas encontramos que, las mujeres representan 90% del total de trabajador@s del hogar, mismo porcentaje que tienen puestos como enfermería, psicología o docencia o en ocupaciones relacionadas con comida, cocina, limpieza, bibliotecas o librerías.
De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2024, sólo dos de cada cinco empleos relacionados con la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas son ocupados por mujeres. Por el contrario, en el comercio y servicios, ocho de cada 10 mujeres trabajan en algo relacionado en estas áreas, de hecho, la tasa de informalidad de las mujeres es de 54.9 por ciento.
Las cifras siguen: sólo 36% de los puestos directivos y de mandos intermedios están ocupados por mujeres, y nueve de cada 10 personas que se queda sin trabajo ¿adivinen qué?, sí, son mujeres. Lo curioso es que cuando una mujer tiene un negocio propio le da trabajo a otra, aunque sólo 3% de las mexicanas tienen esa posibilidad.
*Licenciado y Maestro en Periodismo
lurame_3@hotmail.com @luciorm

