YOUR PHOTOGRAPH WITHOUT FRAME
–Para Georgina, para que lo lea sin llorar–
Mujer de mundo, porque eres hija de padre italiano y madre peruana, naciste en el país de las famosas Islas Margaritas, un país maravilloso llamado Venezuela, país que más allá de haber sido tomado por el Comunismo de Chávez, quien al morir dejó de sucesor a Maduro, es un país maravilloso, maravilloso por su geografía, pero sobre todo por su gente, finalmente soy una fiel creyente, que la belleza del país nace de las personas que lo conforman, personas maravillosas como tú y no de los que lo gobiernan.
Mujer de artesanías, porque en medio del caos y el terror de la pandemia, tomaste con tus manos dos palos de crochet y entre hilos y lanas de colores, construiste un mundo de animales, mantas, adornos, un sinfín de cosas bellas que reflejan la artista que llevas dentro y nunca antes había salido a flote. Todos los días mientras que trabajo veo al gato que me tejiste y cuando salgo a la calle, de mi bolso cuelgan esos dos girasoles tejidos que nos representan y me recuerdan que pase lo que pase estamos siempre juntas.
Mujer de torre de control, porque desde tu escritorio al amanecer todos los días, coordinas en tres idiomas, los vuelos de aquella aerolínea americana, donde el pasajero siempre será la prioridad y su necesidad de llegar a salvo a su destino, a pesar de que Filomeno, tu gato bebé intenta de mil maneras que no lo logres, y tu reniegas compartiendo conmigo fotos de él trepado en el teclado. A veces te cuesta entender, que Filo sólo quiere tu atención, porque encontró a su mamá humana quien lo engríe y lo llena de amor siempre.
Mujer de celos fraternos, esos celos que se te salen por los poros, entre risas y seriedades, cada vez que por molestar te menciono el nombre de una amiga, compañera, vecina o simplemente transeúnte. Hay amores fraternos tan fuertes y maravillosos como el nuestro, que la mínima posibilidad de pérdida es inaceptable.
Mujer de resiliencia, porque pudiste sobrellevar a temprana edad la pérdida de tu padre, a muchos kilómetros de distancia, tú en Australia y él en Caracas, y por más que los aviones vuelen alto y a una velocidad mayor a la de Michael Schumacher en Fórmula 1, no pudiste llegar para darle el último adiós, adiós que hasta hoy cala en tus huesos, pero no te derrumba. Aprendiste a vivir sin él y a apreciar y querer a mi padre, que sigue en la eterna lucha por quedarse con nosotros, tú siempre estas pendiente y con el corazón en la boca, por el cariño que le tienes, sin resentimientos hacía con la vida, por haberte arrebatado el tuyo.
Mujer de sobre engreír, siendo una mamá increíble. Isabela, tu hija, que la amo como si fuera mía y Tea, mi hija, que amas como si fuera tuya, son mejores amigas y tú te encargas siempre de que se despierten los sábados, domingos o feriados muy tarde, de que no tiendan su cama, de que coman en el almuerzo lo que se les antoje, la comida rápida es su favorita. Ni que decir de Cayetano, mi hijo, que quieres como el hijo varón que no tuviste, siempre le das la torta de chocolate que le gusta, le compras el snack que el niño come, su gaseosa favorita, siempre tienen sus charlas interminables donde te cuenta que no soporta a Isabella y Tea cuando están juntas y tú siempre dándole consuelo.
Mujer de bullying, porque cuando estamos con tu madre, Alicia, maravillosa mujer, y con tu esposo, Rafael, el chico del corazón de oro, y te lanzas un comentario estelar, de estrellato, cómo siempre te digo, ellos me miran pidiendo mi palabra, para defenderlos, de tu bullying gracioso y divertido, que en realidad es un contra ataque antes del ataque, porque sabes que los tres cuando estamos juntos, te decimos: ¿Es en serio?… ¿Es real lo que estás pensando o es broma lo que acabas de decir?… Tanto tiempo y te desconocemos a veces…. Entre otras frases que reflejan tu habilidad innata para soltar comentarios fuera de serie, sin tapujos.
Mujer de verdades sin filtro, porque no importa a quien tengas al frente o con quien tengas un meeting, siempre dirás lo que piensas, lo que sientes. Eres una muy mal mentirosa, por más que lo intentes. Algunos te consideran sangre fría, sangre siciliana, que corre por tus venas, pero no va por ahí, vives en la búsqueda de la verdad cueste lo que cueste, duela lo que duela. A veces cuando hablas, sin maquillajes, te visualizo como un francotirador con la mira colocada en el lugar preciso para jalar el gatillo, pero esa mira siempre apunta, en pro de la buena gestión, como buena y verdadera politóloga que eres de profesión, aunque a veces pienso que deberías de haber sido abogada, te sienta muy bien.
Mujer de lealtad, pocas veces he conocido a personas tan leales, más leal que inclusive Pascual, mi perro, que llegaste a querer tanto y ya no está con nosotros. Lo de mover la cola para agradar no es lo tuyo, menos para demostrar cariño, pero tu lealtad de alma, cuerpo y corazón es inquebrantable y superior al común de seres humanos que he conocido.
Mujer de ansiedad, esa ansiedad que te envuelve en cada cosa que realizas, por más pequeña que sea, el querer hacerla bien, te pone de cabeza, te aprieta los nervios y te rompe los huesos, porque el error a la hora de hacer algo, no cabe en tu cabeza, llena de inteligencia, de cultura, de neuronas bien puestas, y sobre todo bien utilizadas.
Mujer de sensibilidad, aquella sensibilidad que sabes ocultar a través de la frialdad y seriedad con la que te presentas ante el mundo, pero son simplemente escudos, escudos que la vida te enseñó a poner para no sufrir más de la cuenta, porque la sensibilidad es lo que nos hace sufrir por nosotros, por ellos, por todos a tal punto que duele y muchas veces marca el alma. Tus lágrimas ante un niño enfermo de pocos recursos, ante un animal abandonado o asesinado por un humano que no merece llamarse como tal, ante una posible pérdida de un familiar de uno de los que tu consideras tuyos, ante un abrazo de una sobrina o sobrino, que quieres como hijos saludándote un día común, ante una película romántica con final feliz en Bali, ante una columna mía, que no va dedicada a ti, pero simplemente al ser mía te basta. Esas y muchas cosas más, son las que te hacen sensible y llena de amor para dar.
Mujer de impaciencia generalizada, sobre todo ante mi eterna paciencia, es gracioso, siempre que planeamos cosas, nuestro día a día juntas, tú pides confirmación, organización, detalles, horarios y en tu mundo paralelo estoy yo diciendo, un día a la vez, ya veremos mañana, vamos viendo cómo se dan las cosas, fluye, relaja, todo va a estar bien, yo siempre en El País del Nunca Jamás, jugando con Tinker Bell y Peter Pan y tú en el Planeta Tierra, pasándote de vueltas, por traerme de regreso.
Mujer de nobleza y bondad, esa nobleza y bondad tan elegantes, tú tan enfocada en los tuyos, sin egoísmo, con responsabilidad absoluta, aunque muchas veces reniegues pidiendo explicaciones que ni yo ni nadie te puede dar, porque las cosas pasan, y no vienen con un diccionario y menos con un manual de instrucciones.
Mujer de temores profundos, esos temores que te traen inseguridades, porque la fórmula es así: Causa=Temor, Consecuencia=Inseguridad. Esos temores, (como por ejemplo los insectos que te rodean), que se quedan en eso y no avanzan un paso más, porque estoicamente afrontas y por más miedo que tengas, superas las trabas y recorres los caminos, como ganadora que eres, porque tu constante esfuerzo por buscar la mejor versión de ti misma te cala el espíritu.
Mujer de múltiples valores, pero sobre todo de infinidad de personajes, hija, hermana, esposa, madre, compañera de trabajo, vecina, sobrina, tía, amiga y mi twin no nata, que la vida me arrebato antes de nacer, pero me la devolvió años después.
Agradezco a Venezuela por traerte de vuelta, porque Venezuela es un maravilloso país, no lo que muchos peruanos creemos o juzgamos, maravilloso porque está conformado con personas increíbles y únicas como tú y los tuyos, que también tomo como míos.

