2020: ¿QUÉ VIENE DESPUÉS DE LA DÉCADA DE LA PRIVACIDAD?
Cada diez años, con mayor relevancia a partir de este milenio, surge la interrogante de cuándo se marca el inicio y el cierre de una década, considerando que un periodo de diez años se comprende entre el número 1 y el 10, por lo que, desde dicha perspectiva, la primera década de este milenio fue de 2001 a 2010, y la segunda, de 2011 a 2020; por lo que en twitter llamó la atención de algunas personas que quisieron conducir con propiedad los festejos y a partir de ahí recordar, que la tercera década del milenio será hasta 2021. Razonamiento que si bien pareciera estar justificado conforme a la lógica del ordenamiento matemático y corrección lingüística, no corresponde con el tramo de registro de nuestras vivencias que surgen a partir del día 1 de enero de 2020, como una fracción que represente el 0.0027 del 1, y por ende, estamos escribiendo las partes de una nueva década a partir de estos momentos.
Más allá de la referencia lúdica y anecdótica, la década pasada puede considerarse sin lugar a dudas como la década de la privacidad en la era digital, no como eslogan o doctrina, sino como una inquietud incipiente de la sociedad de la información y el conocimiento que se ha tornado como un bálsamo frente a las afectaciones del procesamiento masivo de información personal y los aplicativos tecnológicos en la vida de las personas.
En un abrir y cerrar de ojos, la década pasada dio muestra de la consolidación de la appificación y conectividad de todo a través de un dispositivo principal, el teléfono inteligente que revolucionó el estilo de vida de las personas y cuyo acceso e implementación modular, promete establecer nuevas tendencias de uso de todo, pero a la vez, se convirtió en un reflejo o representación digital de nuestra vida real que evidenció todas la implicaciones de los datos en nuestras vidas y la gestión de nuestras vidas a través de los datos.
A su vez, las regulaciones en la materia encontraron un desarrollo importante en el ámbito europeo en el que se determinó, después de 3 décadas de experiencia, actualizar las disposiciones legales en el ámbito digital, de conectividad y del uso del internet, a fin de que las reglas en torno a su uso permanecieran vigentes frente a los nuevos desarrollos tecnológicos.
El día de hoy, si bien existió un avance importante, no es posible advertir con claridad cuál será el hito más importante de esta década, que si bien estará marcada de manera importante con la sustentabilidad, en el marco de evaluación de avance de la agenda 2030 y el bienestar de la población en contraste con los objetivos de desarrollo sostenible, así como la preservación del planeta, los recursos naturales y la paz, también lo es que la revolución digital seguirá impulsando la agenda de los países y la privacidad se encontrará presente en cada paso, puesto que la breve experiencia de la década que superamos ha dejado una huella indeleble en el colectivo humano.
Es muy temprano identificar si la automatización del cumplimiento, el regtech, y los usos inteligentes, algorítmicos o no, de las estrategias de ciberseguridad empezarán a marcar tendencia en el mercado, sobre todo ante la existencia de las brechas por parte de los responsables para el cumplimiento y los entornos todavía estériles de gobierno de datos por los entes, y de gobernanza por parte de la sociedad, no harán fácil predecir el entorno que marcará la pauta para la protección de los datos personales en adelante.
No obstante, estaremos atentos de los avances que el derecho de las tecnologías de la información y comunicación nos presentan a partir de estos días, a fin de que la dignidad de las personas siempre sea el eje que nos permita medir el verdadero avance en el respeto de derechos y libertades.
¡Feliz Día de Reyes! ¡Disfrutemos de los dones que nos regala la privacidad!
Hasta la próxima.

