CONSUMISMO
Nos encontramos en el mes de diciembre. Ha entrado ya la Navidad. Cierto, tradicionalmente inicia el 24 de diciembre. Sin embargo, en cualquier tienda o almacén ya se encuentran expuestos productos navideños:
Desde árboles de Navidad, juguetes, adornos, luces, muñecos, hasta perfumes, relojes, ropa, y joyas sofisticadas. Pero no solamente en estos días se ha iniciado la escandalosa exhibición de productos navideños. Ya desde el mes de octubre, se había iniciado el anuncio de la Navidad. Los canales televisivos y estaciones de radio están plagados de anuncios y temas navideños. Esto es, los medios de comunicación, pagado por las grandes empresas comerciales pretenden saturar y crear necesidades en el público.
¿Qué significa esta fecha de Navidad para el grueso de la población?
La pregunta no va enfocada a quienes comulgan con alguna religión, sino en general a todas las personas que habitan nuestras ciudades. Tal vez también las llamadas zonas rurales se hayan visto invadidas por esa terrible mercadotecnia.
¿Qué sucede en estas fechas? Pudiera pensarse en que hay armonía, paz, alegría, solidaridad, y otros aspectos emocionales que unen a las personas y esto es correcto.
Sin embargo, desde cierto punto de vista. Es decir, desde el punto de vista comercial o mercantil se provoca la necesidad en mucha gente de comprar cualquier cosa, ya sean regalos, adornos, arbolitos, juguetes y no se diga la víspera del 24. Porque en esta fecha la gente se avoraza para comprar vinos, licores, cervezas, en general bebidas embriagantes, refrescos, golosinas, pasteles, gelatinas, y una gran variedad de productos para consumir: quesos, jamones, pavos, y toda especie de alimentos que serán disfrutados en la cena del 24. ¿Esto nos llena de alegría? Esperamos que sí. Lo que sí puedo asegurar es que los comerciantes sí que deberán estar contentos por las grandes ventas que se van a realizar en estos días.
El tema de hoy es el consumismo. Lo que acabo de mencionar es ni más ni menos el consumismo. Sobre este tópico Eric Fromm hace un señalamiento muy interesante con el cual podemos o no estar de acuerdo. Siendo el siguiente:
El hombre se ha transformado en homo consumens. Es individuo voraz, y trata de compensar su vacío interior mediante un consumo permanente y cada día mayor (se conocen numerosos ejemplos clínicos de este mecanismo, representado por casos de ingestión excesiva de alimentos así como de compras desorbitadas, consumo excesivo de bebidas, como reacción frente a la depresión y la ansiedad); el hombre consume cigarrillos, licores, sexo, películas, viajes, así como educación, libros, conferencias y arte. Parece activo, emocionado, y sin embargo en su ser más profundo es una persona ansiosa, solitaria, deprimida y hastiada (podría definirse el hastío diciendo que es ese tipo de depresión crónica que puede ser compensado eficazmente por el consumo). El industrialismo que inicia en el siglo XX ha creado este nuevo tipo psicológico, el homo consumens, y lo ha hecho esencialmente por razones económicas -es decir, por la necesidad de promover el consumo masivo, estimulado y manipulado por la publicidad-. Pero una vez creado, ese tipo de carácter también ejerce influencia sobre la economía, y determina que los principios de la satisfacción en constante crecimiento parezcan racionales y realistas.
Erich Fromm al hablar de consumismo o como él denomina al individuo consumista como homo consumens hace un enfoque diverso al mío y menciona al consumista como una persona que padece una enfermedad, y como indiqué en líneas anteriores, podemos o no estar de acuerdo con él. Sin embargo, volviendo al tema navideño, puedo afirmar que, sí realizamos un análisis del día que se conmemora o festeja, nos podemos percatar que seamos o no creyentes de alguna religión, es indudable que el día 24 de diciembre se festeja el nacimiento de Jesús, quien trae la buena nueva, cuya trascendencia ha llegado hasta nuestros días. De tal forma, que en cualquier texto histórico se habla de antes o después de Cristo, y sin entrar a fondo a esta temática religiosa podemos decir que, según lo que se narra en el libro sagrado del cristianismo, que es la Biblia, no se hace señalamiento alguno sobre la ostentación o el consumismo, al contrario se habla de una extrema sencillez, por lo que sí percibe de la lectura de la sagrada escritura, Jesús nace en un pesebre y los regalos que se le dan son de los llamados Reyes Magos, pero esos regalos son precisamente cómo un símbolo de reverencia.
Y aquí dejo la reflexión para que no se exceda en sus compras, y si se realizan que sean de acuerdo con sus posibilidades económicas para evitar quebrantos posteriores, y no dejarse guiar por la publicidad ni por la mercadotecnia. Gracias por su atención.

