+Magistrada Rocío Loaeza y Jueza Alejandra Sapien; ¿Por qué debemos dejar de tomar refrescos?; no se aprendió la lección del Huracán Otis

Views: 2867

La frase:

 

Cuánto más corrupto es el Estado, más leyes tiene.

TÁCITO

SUPERTIP: En cumplimiento a sendas resoluciones dictadas por la Sala Superior del TEPJFRocío Loaeza González y Alejandra Sapien Cottrill recibieron sus constancias como Magistrada de Circuito en Materia Civilla primera  y como Jueza de Distrito en Materia Mixta en el 2o Circuito (Estado de México)la segunda.

Ellas iniciaron el lunes su gestión, luego de combatir el criterio de paridad de género aplicado de origen por el INEdemostrando que tenían más votos que los respectivos candidatos originalmente asignados por la autoridad electoral.

Son los dos de los varios  juicios que se ganaron y ambas ya eran servidoras del Poder Judicial. Hay que hacer notar que los juicios los ganó la doctora Irma Leticia Cisneros Basurto.

¿Por economía o salud? Dejar de tomar refrescos

Este martes se hizo público que los llamados refrescos; es decir, las bebidas embotelladas y azucaradas que venden diversas marcas en nuestro país, sufrirán pronto un nuevo incremento en sus precios, esto se debe a que el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) también aumentará para enero del 2026, lo que provocará un efecto en cadena en el que varios productos se verán obligados a incrementar su precio comercial.

El llamado IEPS es el impuesto que se cobra al consumo de distintos productos como gasolina, bebidas alcohólicas, cigarros y refrescos o en general productos que no benefician a la salud, pero en esta ocasión el incremento, según dicen las autoridades federales, tiene un doble propósito, el cual está relacionado con la campaña que implementa la autoridad sanitaria para empujar a la población a supuestamente reducir el consumo de este tipo de bebidas.

La verdad es que por más que aumenten el precio de los refrescos, difícilmente se logrará abatir el consumo. Ciertamente sería bueno que todos dejáramos de tomar Coca-Cola u otras gaseosas y eleváramos el consumo de agua natural, lo que tendría un impacto positivo en la salud de las personas, pero estamos hablando de uno de los países que más refrescos consumen en el mundo.

México y Colombia son las naciones del mundo donde más se consume refrescos y otras bebidas azucaradas. En promedio, el mexicano toma al año 166 litros de esos productos dañinos para la salud, de acuerdo con información oficial de la Secretaría de Salud del gobierno federal.

Dejar de beber refrescos.

Los especialistas advierten que una botella de 600 mililitros de refresco contiene 15 cucharaditas de azúcar, por lo que prevenir y evitar el consumo de estos productos es relevante debido a que están relacionados con las dos enfermedades de mayor mortalidad en el paíspadecimientos cardiovasculares y diabetes mellitus.

 

Se atribuye en México al consumo de bebidas azucaradas uno de cada tres casos nuevos de diabetes mellitus y uno de cada siete nuevos casos en enfermedades cardiovasculares, y esta problemática también se refleja gravemente en las infancias, pues en México, siete de cada diez niños o adolescentes consumen a menudo un refresco, incluso con el desayuno, lo que se traduce en sobrepeso y obesidad.

 

Esto provoca que cuatro de cada diez menores de edad mexicanos presenten sobrepeso y obesidad, y consumen más de 10 por ciento de su energía diaria en azúcares, que es lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

El año pasado, en 2024, se registraron en el país 192 mil 593 muertes por enfermedades cardiovasculares y 112 mil 641 por diabetes, muchas de ellas derivadas de malos hábitos alimenticios como el consumo exagerado de refrescos.

No nos debemos fijar sólo en las muertes, sino en ¿cómo viven esas personas antes de fallecer? Pueden vivir hasta diez años con discapacidad por las complicaciones que muestran y pierden hasta diez años de vida por el consumo de este tipo de bebidas.

 

Un tratamiento común para quienes han abusado del consumo de refrescos y otras bebidas azucaradas es la hemodiálisis, pues ha aumentado en el país el número de pacientes que necesitan este proceso con el que se conectan a una máquina por entre cuatro y seis horas, varias veces a la semana, para lavar su sangre debido a que los riñones han dejado de funcionar.

 

En 1993, el número de hemodiálisis en México era menor a 20 mil al año, y en 2019 creció a más de 100 mil. Actualmente esa cifra se ha disparado todavía más.

Otro aspecto al que hay que poner atención es el consumo de bebidas light o cero, las cuales incrementan el riesgo de un infarto o hemorragia cerebral entre 23 y 31 por ciento. El consumo de bebida cero o light cambia el contenido intestinal de bacterias, cada vez en la última década reconocemos que tenemos más bacterias en nuestro contenido intestinal que viven en un estado de equilibrio con nosotros, y tenemos bacterias protectoras, pero con el consumo de este tipo de bebidas se desarrollan bacterias intestinales dañinas que producen alteraciones que son muy importantes.

Entonces, habrá que bajarle al consumo de gaseosas o refrescos, por cuestión de economía, pero mucho más importante es lo que esta medida puede contribuir a la salud de las personas, sobre todo los niños quienes son los más afectados, a mediano y largo plazo, por la conducta cada vez más repetida de tomar esos productos.

No aprendimos la lección del huracán “Otis”

El próximo 25 de octubre se cumplirán dos años del golpe del huracán Otis en el territorio nacional, específicamente en las costas de Guerrero, y, sobre todo, en las playas de Acapulco.

Otis fue sinónimo de destrucción. Se puede hablar, sin temor a equivocarse, de un antes y un después del paso del violento huracán que dejó a cientos de personas con el agua hasta el cuello, cientos de casas destruidas, hoteles, negocios y un ambiente de desolación en las calles del puerto.

Fueron muchos los esfuerzos que la sociedad civil y algunas organizaciones humanitarias tuvieron que hacer para llevar a la población del estado de Guerrero un poco de ayuda para enfrentar el mal momento, porque la autoridadsobre todo la estatal y la municipal, demostraron su falta de capacidad para responder ante la tragedia, a pesar de que ésta se advirtió desde días antes.

La capacidad de movilidad de las organizaciones sociales permitió enfrentar una grave situación en la que la rapiña se hizo presente, pero afortunadamente se le pudo hacer frente con organización y mucho esfuerzo personal.

El proceso de recuperación desde el paso de ese fenómeno hidrometeorológico sigue inconcluso, pues muchos de los establecimientos comerciales que se destruyeron todavía no operan, y, por ejemplo, los hoteles de la zona, a pesar de ser un centro turístico de mayor relevancia, no han terminado de levantarse a casi dos años de la tragedia.

La lección del huracán OTIS.

Pero lo peor en este sentido es que Acapulco, por ejemplo, sigue tan vulnerable a este tipo de fenómenos como el día en que pasó Otis, los esquemas de reconstrucción no prevén que puede haber otro de igual o mayor magnitud, los negocios se siguen agolpando en las playas, con un riesgo cada vez mayor de que otro huracán les pegue una vez más.

La autoridad estatal y municipal parece que no aprendió la lección, simplemente se han realizado obras paliativas, pero no correctivas, la situación sigue pendiente de un hilo que podría romperse en cualquier momento, y, lo peor, parece que no hay voluntad para tomar medidas de fondo que salvaguarden la integridad de los habitantes de esa zona.

Las afectaciones causadas por esos fenómenos naturales siguen siendo un grave riesgo para la población, no sólo en las playas de Acapulco sino prácticamente en todo el país. En los últimos días la población de grandes concentraciones humanas como la Ciudad de México y los municipios de la zona metropolitana del Estado de México se han despertado con graves problemas de movilidad urbana derivados de las lluvias.

Nada más se mediotapan baches, sólo se cierran bajo puentes como una medida preventiva para evitar que personas se queden atrapadas en las inundaciones a las que la autoridad de la capital del país llama elegantemente como espejos de aguaEsperemos que esos espejos no se les rompan en las manos porque habrá tragedias y muy probablemente se cobrarán vidas ante esa ineficiencia administrativa que todos los días demuestran ahí.

Para el caso del Estado de México la misión es todavía más complicada, pues hoy arrastra el fenómeno de la conurbación con una infraestructura de hace más de 40 años en la que los sistemas de drenaje han quedado rezagados, cada vez hay más gente viviendo en esas concentraciones urbanas y el presupuesto se agota para en verdad realizar macro obras que alivien la situación de quienes ahí viven.

Este regreso a clases se ha convertido en una verdadera desgracia para quienes salen temprano de sus casas con la intención de llevar a sus hijos a los centros educativas, pero, a la vuelta de la esquina, se encuentran con calles inundadas, coladeras que se han convertido en auténticos borbotones de aguas negras y todos los obstáculos habidos y por haber para cumplir puntualmente con la misión educativa.

Y pensar que todavía faltan por lo menos dos meses de lluvias, de precipitaciones intensas y no hay para cuando se tomen medidas preventivas y correctivas para enfrentar eficientemente los problemas que se derivan de las lluvias. Lluvias que es imposible controlar, y que, por el contrario, tendrían que ser sinónimo de bendición para las actividades humanas, pero que en la vida actual se han convertido en todo un reto.

La realidad es que no aprendimos de la lección que significó el paso del huracán Otis, como tampoco lo hacemos con las continuas lluvias que hoy azotan a las principales ciudades de la zona centro del país, por lo que será responsabilidad de cada familia tomar las precauciones necesarias para que este temporal no se convierta en una tragedia o contingencia en nuestra calidad de vida.