LAS DIFERENCIAS

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Recientemente tuve la visita de un familiar que radica, desde ya hace algunos años, en Florida, Estados Unidos de Norte América. Fue interesante la forma en que reaccionó al ver la invasión de empresas transnacionales en México, digo que resultó interesante porque se supone que el mundo en que vivimos nos mantiene al día con otras naciones. Probablemente en otros lugares fuera de nuestro país e incluso los mismos mexicanos tengamos esa percepción de rezago.

Y no sólo en términos de economía sino también en aspectos como el social y cultural. Este asunto muy particular, me hizo volver al texto de Néstor García Canclini, en su libro Diferentes, Desiguales y Desconectados Mapas de la interculturalidad. En el que se habla de las teorías socioculturales y las posibilidades de convivencia multicultural y la diferencia que hace de “el multiculturalismo estadounidense y lo que en América Latina más bien se llama pluralismo”. Un problema que tiene que ver con esta manera en que nos vemos y nos relacionamos. y digo problema. porque en este entendido de multiculturalismo o pluralismo, lo que ha traído es el segregacionismo, la diferencia, la desigualdad y por último, la violencia.

“Las identidades de los sujetos se forman ahora en procesos interétnicos e internacionales, entre flujos producidos por las tecnologías y las corporaciones multinacionales… repertorios de imágenes e información creados para ser distribuidos a todo el planeta por las industrias culturales”. Tal es el caso de la música que, en lugares como en los Estados Unidos de Norte América, sirve para diferenciar y segregar, en México al parecer ocupa la función de adopción de nuevas modas y que en la pista de baile se unan de diferentes edades y lugares de residencia o círculos sociales que en un momento no se pensó podrían tener puntos de convergencia; por ejemplo, ya circula un vídeo en redes sociales en el que se ve al ex presidente de la República Mexicana  bailando al ritmo de cumbia, música que se creía exclusiva de clases sociales distintas a las del ex mandatario. O el caso del reguetón que se creía exclusivo de Centro América y que ya se escucha en todo el mundo.

“Nuevas formas de hibridación entre lo tradicional y lo moderno, lo culto y lo popular, entre músicas e imágenes de culturas alejadas, nos vuelven a todos sujetos interculturales” y probablemente no lo hemos entendido, pues lo que podría parecer una oportunidad de enriquecimiento y probablemente de apreciación de lo propio, de los orígenes, se vuelve una negación o desprecio, o todo lo contrario, una negación o desprecio a lo nuevo, lo diferente.

Lo que ha llevado a la búsqueda de “nuevas formas de pertenecer, tener derechos y enfrentar violencias”, pues al parecer no hemos acabado de entender los “nuevos procesos de interdependencia” que se generan y que siempre han existido, aquellos procesos que en un momento nos permitían cierta armonía para convivir entre diferentes.

Porque ahora entre tantas diferencias hay un gran problema para ponerse de acuerdo, y aquellos en quienes reside el poder de decisión, también se intensifica la desigualdad y el conflicto de intereses.

Basta con ver la situación en que se encuentran miles de personas en estas naciones donde confluyen las diferencias culturales y étnicas que acaban en matanzas, agresiones y problemas diplomáticos y no es exclusivo de Norte América, México va que vuela con la constante afluencia de migrantes de todo el mundo y la discriminación a las etnias de nuestro país.  Probablemente estemos viviendo diferencias entre naciones y dentro de las mismas, pero no hay que olvidar que la sociedad humana es el lugar del igual respeto de los derechos de cada uno (en las mismas circunstancias) y de las diferencias (físicas, biológicas, materiales, de esfuerzo, de deseos, de decisiones, entre otros); pero con la tendencia a la igualdad de oportunidades, de modo que… puedan llegar a los mismos logros.  William R Daros (2007).