+Mujer policía insulta y manotea a un minusválido, el hombre hizo lo mismo; Empatía No Siempre Conduce a Decisiones Morales Más Justas

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La frase:

 

En realidad, no estoy seguro de existir. Soy todos los escritores que he leído, todas las personas que he conocido, todas las mujeres que he amado; todas las ciudades que he visitado.

JORGE LUIS BORGES

(Hoy, en el 127 aniversario de su nacimiento)

 

 

LA TIENE DIFÍCIL LA CODHEMEn el altercado que se produjo ayer en el municipio de Chapultepec entre elementos de la policía de ese lugar, el conductor de un tráiler y un hombre minusválido, sin duda alguna que la CODHEM tendrá que mostrar lo mejor de sus conocimientos.

 

Al pretender sancionar al chofer por circular en una zona aparentemente restringidase juntaron vecinos del lugar entre ellos un hombre minusválido. Como suele suceder en casi todo México, el hombre minusválido en silla de ruedas se sintió juez (más rápidamente que los votados por Morena) y emitió un primer dictamen al expresar a grito abierto policías ratas.

 

Tasó a todos con el calificativo de retiros, aunque como en todo hay policías buenos y malos. El grito enardeció a una mujer policía que irrumpió en escena y dijo: óyeme culero, ya bájale de huevos (ella también lo calificó, ¿quién sabe si sea “culero”?pero sí es metiche) y le manoteó al minusválido, quien trató de responder igual y se frenó para después azuzar a la chusma la autoridad pegándole a un minusválido.

 

Muchas personas insisten en decir que las mujeres son mejores que los hombresMi respuesta ha sido que depende de qué mujeres y de hombres se esté hablando. En el bochornoso y yo le comento se ve a las claras que tengo razón.

 

Se enfrentaron dos de los personajes que más han sido favorecidos en los últimos años con la protección de la leylas mujeres y los minusválidosLa mujer policíase sintió por su uniforme que encarnaba a la ley y al decir bájale de huevos ella le subió de ovarios, pensando en sus adentros soy mujer y policía, a mí no me hacen nada.

 

Por su parte el minusválido rompió la gloriosa regla que dice los mirones son de palo (o calladito te ves más bonito), se metió al pleito que no era suyo, pensando en que por ser minusválido nadie le iba a decir nada, pero seguramente cuándo sintió los manotazos de la mujer policía trató de hacer pesar el argumento de soy minusválido y no me toques.

 

A los dos se les acabó el fuero que les ha concedido la ley en los últimos años, en un abrir y cerrar de ojos y ahora ponen en un dilema a CODHEM todo por no saber comportarse.

 

Empatía No Siempre Conduce a Decisiones Morales Más Justas

La empatía no siempre conduce a decisiones morales más justas. Aunque permite conectar emocionalmente con otras personas y fortalecer vínculos sociales, también puede provocar reacciones impulsivas, selectivas y emocionales que alimentan fenómenos como las cancelaciones, las “funas”, los linchamientos digitales o la polarización política, nos advierte Sergio Piña es maestro en Ciencias y Humanidades y doctorante en el posgrado de Filosofía de la Ciencia en la UNAMHa impartido cursos en la Universidad Juárez del estado de Durango. Sus áreas de interés son la historia y la filosofía de la psicología, así como las explicaciones evolutivas sobre la moralidad.

Explica que se asume con cierta frecuencia la deseabilidad de ser empático, porque la empatía se asocia con diversos valores del mundo moral: bondad, solidaridad, compasión, amabilidad, etcétera. También es frecuente considerar que muchos problemas sociales pueden resolverse con empatía. Quizá sea momento de reflexionar sobre los bemoles de este proceso para evitar una simplificación en la resolución de problemas complejos. Para esto podemos apoyarnos en la disciplina psicológica, la filosofía moral y la perspectiva evolutiva.

Si bien la empatía es funcional para nuestra vida social, hay problemas al sobreestimar el proceso de reconocer el sentir de otro en nosotros. El tema tiene larga data en el interés filosófico cuando se agrupa en lo emocional y lo moral, pero es hasta principios del siglo XX cuando toma lugar en el interés científico. Podríamos hacer un recuento histórico sobre diversos pensadores que comentaron al respecto, pero propongo otra estrategia: centrar nuestra atención en los problemas mediáticos contemporáneoscancelaciones, linchamientos o condenas públicas.

 

Señalar los límites de la empatía no implica negar la bondad o la amabilidad en un sentido general; basta con reconocer que no puede ser una respuesta universalPaul Bloom, en Against Empathy: The Case for Rational Compassion, defiende el razonamiento deliberativo sobre la moralidad —un ejercicio algo kantiano—; es decir, darle lugar a la reflexión y al razonamiento en determinados problemas morales y sociales vinculados con el ámbito de la justicia y, con ello, evitar que nuestra sensibilidad determine lo justo.

Parece que Bloom establece una división entre el campo racional y el emocional, aunque es importante reconocer que no hay tal división, sino continuidad en diversos grados: lo emotivo es racional y lo racional, emotivo. La propuesta de la compasión racional tiene el mérito de advertir los límites del componente empático y traza una serie de explicaciones.

 

Pensemos que podemos empatizar con personajes imaginarios cuando vemos una serie o una película; ahí está su funcionalidad: reconocemos el sentir de otros en nosotros. Pero, si asumimos esa vinculación inmediata, dejamos de ver el entramado ambiental en el que participamos; con ello, es menos evidente el carácter reactivo de este proceso.

Paul Bloom.

 

La empatía es selectiva hacia lo conocido; funciona para la vinculación con grupos. Por ejemplo, en un partido de fútbol se comenten faltas —algunas técnicas y otras dolosas— que no necesariamente nos hacen sentir empatía ante la infracción cometida, y sentimos mayor indignación si el atropello lo sufre uno de “los nuestros”. Sentimos su dolor y con ello se exacerba nuestra ira.

 

A nivel político, comenta Bloomse juegan narrativas y retóricas: el rechazo contra los inmigrantes tiene un componente empático que se instrumentaliza. Se exacerba la distinción entre un “ellos” y un “nosotros”; se maximizan situaciones negativas; se incentivan la ira o el miedo mediante este proceso. No es empatía hacia las víctimas: es una distorsión que agita afectos. Exacerbar preocupaciones, ancladas en un proceso empático, puede actuar en nuestra contra.

 

El funcionamiento del proceso empático destaca por el grado de atención selectiva en relación con nuestros intereses. Ya que la atención no puede ser omniabarcante, descuida otros puntos presentes en la circunstancia o elude la comprensión de organizaciones complejas, de forma que asimilamos el dolor o el sufrimiento causados por procesos sistémicos sin ver que son efectos del sistema mismo. Vemos al racista, pero no el racismo; vemos machistas, pero no machismos; vemos inanición, pero no bloqueos. Y ambos, sujeto y acción, duelen. El punto efectivo es que no haya ni lo uno ni lo otro.

 

La comunicación también tiene un papel importante en el proceso empático. Reconocemos agravios e injusticias cuando enfocamos historias vitales; en contraste, una abstracción estadística o un dato numérico impiden una conexión orgánica. Las cifras de trabajo infantil nos resultan ajenas en comparación con un niño que pierde los productos que vende. Con frecuencia empatizamos con el caso particular y, en ocasiones, esto nos motiva al apoyo. Sin embargo, puede actuar en contra nuestra cuando no valoramos que con nuestro acto sostenemos el trabajo infantil.

 

Si bien la empatía puede generar cercanía emotiva, hay una gama de problemas que la sobrepasan. Bloom considera, de forma realista, que existen límites en aquello que llamamos empatía y es prudente entenderla como una herramienta que moviliza afectos. Debemos estar prevenidos para que no funcione en contra nuestra.

 

Principio de empatía.

Hay también cierta arrogancia en instrumentalizar la empatía ante problemas de mayor complejidad. Si centramos la empatía a niveles personales, puede ser agotador presenciar un mundo en sufrimiento, ser susceptibles a la manipulación o tener sesgos y favoritismos ante amistades, debido a la condición empática.

Quisiera cerrar con algunas puntualizaciones, aunque el tema no se agota. En un nivel técnico, cuando se habla de empatía referimos segmentos de conductas que compaginan procesos naturales y socioculturales. No hay un término que pueda tener un consenso claro y el problema semántico es una ruta sencilla para hacer crítica de posturas como la de Bloom. No deja de ser interesante su visión.

Si pudiéramos dar alguna reflexión final, diríamos que somos seres naturales, sensibles; en ambientes históricos, culturales y políticos es prudente seguir asumiendo los límites que tenemos. La empatía no es la solución universal a problemas complejos; es una herramienta natural presente en diversas especies —elefantes, delfines, ballenas, entre muchas otras— y es importante seguir aprendiendo de ellas, ¿no le parece a usted, estimado lector?