Graduación

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La recuerdo sentada a la izquierda del salón; le gustaba estar cerca de las ventanas. Sus ojos claros en medio de su piel blanca y su altura la distinguen. Desde el primer semestre de la carrera, las cosas no fueron sencillas: el dinero, la pareja, los papás, el embarazo, los conflictos de diversa índole. Lo que predominaba en Kelly, era el amor por el conocimiento en sus diferentes fases, su ilusión: ser Maestra.

En Kelly miré a una joven con esperanza, permeada de ternura, así como de pasión por la docencia. En alguna de las clases, le comenté sobre el próximo congreso de educación a lo que, su entusiasmo la llevó a la decisión inmediata de asistir, llevando a cabo los preparativos para el evento.

El día de nuestra cita agendada, la vi llegar con el semblante caído y apenada. Me pidió unos minutos para comentarme que no podría ir, que todo se complicaba en su vida personal y que, tampoco tenía dinero para los requisitos solicitados.

La escuché, miré sus lágrimas, atenta a su circunstancia, entre sus compañeros y una servidora, la apoyamos con el transporte y pago de derecho al congreso; nos sentimos contentos al verla de mejor ánimo. Kelly me abordó nuevamente para decirme sumamente apenada: – Miss, no tengo la blusa oficial.

En ese momento recordé que tenía varias de las playeras institucionales, contestándole; – No te preocupes, te la puedo prestar. Acongojada, reviró:– Maestra es que, la blusa debe ser la oficial de esta administración. En esos momentos interioricé que tendría que ofrecerle la que me había asignado la dirección de la escuela. Inmediato a esto, le contesté: – No te preocupes, yo me llevo otra formal y me la regresas cuando presentes tu examen profesional como símbolo de que, llegarás a tu sueño de ser Maestra.

Pasaron los años y hace días, me mandó un mensaje para darme fecha de titulación ¡Me sentí tan feliz por su logro! El día de su examen, estuve presente: la familia, las fotos, las emotivas felicitaciones.

Cuando subí la foto a Facebook para reconocerla, también anunció las suyas sintiéndome gratificada. El detalle mágico de la memoria emocional escribió en mi publicación: Guardaré por siempre mi camisa, Dra. ¡Si se pudo!

Detrás de cada estudiante que llega a nuestras escuelas, hay una historia de vida que se construye y nos construye como Maestros, como seres humanos a lo que muchas veces me pregunto, ¿Quién es Maestro de quién?

Mis queridos(as) lectores(as) ¡Felicidades a todos los graduados(as)!