¡Adiós INAI! ¡Gracias, gracias, gracias!

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El 20 de marzo aproximadamente después de las 8 de la noche en la edición vespertina del Diario Oficial de la Federación se publicaron las nuevas leyes en materia de transparencia, acceso a la información pública y protección de datos personales en México, reforma que entró en vigor al día siguiente, materializando la extinción del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, orgullosa institución mexicana que, a menos de una década de su creación tomando la estafeta con la transformación del INAI, estuvo muy cerca de trascender con la institucionalización del modelo profesional de la administración pública en México y consolidarse como un ejemplo de la madurez de la estructura burocrático administrativo organizacional de nuestro país, sin parangón en el mundo, a la par de la corriente de creación de instituciones públicas con autonomía que han demostrado la importancia de despolitizar, o cuando menos, descafeinar la politización de las organizaciones públicas; que, a pesar de estar cerca de lograr su permanencia, hoy, deja un legado importante para la vida política y cultural de un México que no es, ni volverá a ser el mismo a partir de lo desarrollado por dicha institución, los organismos garantes de las Entidades Federativas y el Sistema Nacional de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales.

Como breve disclaimer, la interrupción de los temas habituales que vengo desarrollando sobre neuro derechos y privacidad, considero que está justificada por un momento de reflexión breve que es necesario frente a esta coyuntura en la que a partir del anuncio oficial de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, oficialmente a partir del 21 de marzo, su servidor, al igual que más de 700 personas servidoras públicas, nos encontramos como agentes libres a la espera de las definiciones comprometidas y con la confianza en que dicho tramo encontrará su cauce, en la inteligencia de que fueron empeñadas las palabras tanto de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, como de la Secretaría Raquel Buenrostro Sánchez, por lo que aclaro, la columna de esta semana es un breve e incompleto ejercicio personal.

Coincidentemente, porque en la vida no hay coincidencias, en contra de mis pronósticos iniciales de vida que se dirigían hacia el ejercicio libre de mi profesión como abogado, al igual que mi padre y antepasados, desde los estudios universitarios me tocó participar en el escenario gubernamental a través del instituto electoral de mi Estado, en el que fungí como capturista, capacitador electoral y finalmente, cerré esta etapa como Instructor Electoral, un espacio ciudadano en el que, el ejemplo de la profesionalización de los autónomos se dio a partir del ingreso basado en exámenes, con igualdad de oportunidades para todos los participantes y que en lo personal, fue de mis primeras impresiones relativas a que el ambiente gubernamental, se abría a los ciudadanos. Lo anterior a la par en que ya participaba en el foro jurídico a partir del apoyo que brindaba dentro del Colegio de Abogados fundado por mi padre, así como los asuntos en los que tuve la oportunidad de apoyar, posteriormente co patrocinar, y, finalmente patrocinar.

Posteriormente, después de mi regreso del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, donde tuve la oportunidad de conocer a gigantes bajo la tutela de uno de ellos, como lo es el Dr. Diego Valadés, así como grandes jóvenes con diversas estancias académicas y de investigación con el interés de sumarse a las soluciones que México necesitaba, regresé a la Ciudad de Toluca que me vio crecer y un Estado de México, del que siento como mío con independencia de mi oriundez por nacimiento, puesto que mi padre y mi madre son orgullosamente mexiquenses y por ello, también mexiquense soy además de capitalino; lugar donde, sin esperarlo puesto que mi interés personal era dedicarme de lleno al litigio, se volvió a abrir una nueva oportunidad de concurso que al final, me hizo llegar al Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México y a partir de ahí, continuar en el servicio hacia la ciudadanía en diversas materias que pasaron por la fiscalización superior, derecho fiscal, defensa legal, auditoría, rendición de cuentas, anticorrupción, transparencia, protección de datos personales, planeación y presupuesto basado en resultados, sistemas de gestión, normatividad y políticas públicas, entre otros.

Sin embargo, a pesar de contar con una perspectiva técnica de la administración cuando la vida me llevó a trabajar dentro del organismo garante del Estado en el que, al igual que la mayoría de las personas servidoras públicas que teníamos un acercamiento inicial a la transparencia, acceso a la información y protección de datos personales, considerábamos a estas instituciones como instituciones sin gran impacto, sobre todo cuando advertimos la existencia de problemas más urgentes o importantes en el país. No obstante, mi apreciación pronto desapareció y estas instituciones me transformaron tanto en lo profesional como en lo personal, a partir de diversas luchas intelectuales que se libraron para que nuestro país, a partir de cuestiones tan técnicas, pudiera tener una prospectiva de desarrollo digno ante el fenómeno digital que, hoy en día, constituye el ámbito más urgente de la geopolítica y en el cual, afortunadamente la mayoría de los países lo están viendo como prioridad. Una materia que valga señalar, también requirió de valientes profesionales en diversas ramas, incluyendo del derecho, que empezaron a generar mecanismos especializados y que se tradujeron en un modelo mexicano propio, basado en las mejores prácticas internacionales que se tradujo en el reconocimiento de la legislación mexicana de transparencia como la mejor en el mundo, y, la de protección de datos personales en un estándar que cumple los más altos requisitos, así como, el liderazgo institucional en el mundo en ambas divisiones. Lo que parecía un sueño, no lo fue: SE LOGRÓ  y el INAI puso siempre en nombre de México en alto tanto al exterior como al interior del país y eso quedará en los anales de la historia. 

Sin embargo, también es cierto que como una institución democrática que conoce su origen y destino, reconoce que la voluntad está en el pueblo conformado por todos sus actores, incluyendo desde actores políticos hasta ciudadanos de a pie, y por ello, quizá el principal yerro de la institución fue el de no haber logrado la madurez suficiente para demostrar la importancia de su permanencia como elemento fundamental para el desarrollo y el bienestar, tema que es de interés de todas y todos y que supera cualquier barrera e ideología política; y por ello, respetuosos de que las instituciones son producto de esa voluntad y a quienes les toca dirigir esas políticas públicas, se que todas y todos nosotros hicimos lo mejor para entregar buenas cuentas al pueblo de México y entregar la estafeta a la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, que confiamos que, conjuntamente con las demás Secretarías e Instituciones con las que les tocará coordinarse para hacer frente a los retos en la materia y conforme al nuevo diseño de órganos garantes y del sistema nacional, encuentren la vía para continuar con la garantía de los derechos y la promoción del bienestar de nuestro país.

Finalmente, tal como se le atribuye a Newton en torno a que se encontraba en hombros de gigantes, no puedo dejar de reconocer la valentía y empuje de mis compañeras y compañeros que se mantuvieron trabajando hasta el último día a pesar de las presiones e incertidumbre y que frente al momento en que ésta no encontraba un acuerdo, levantaron la voz para proteger a una parte del pueblo de México que también nos interesaba, pero que a veces tantas veces descuidamos por nuestro compromiso institucional: NUESTRAS FAMILIAS. También agradeciendo y reconociendo al Comisionado Presidente Adrián Alcalá,  las Comisionadas Blanca Lilia Ibarra y Norma Julieta del Río, y, particularmente a la Doctora Josefina Román Vergara, a quién en lo personal guardo agradecimiento, admiración y cariño, y que ha impulsado durante toda su amplia trayectoria el respeto de derechos humanos y la dignidad humana y que al final, dirigió nacionalmente e impulsó con convencimiento y entrega el derecho a la protección a los datos personales de mexicanos y mexicanas. De todas las partes, fueron decisiones difíciles, pero sé que la familia conformada por el INAI, seguirá apoyando a México desde los espacios en que nos encontremos.

En lo personal, es pronto para compartir lo que sigue, ya que todavía tenemos pendiente hacer la entrega de nuestros asuntos y oficinas, sin embargo, ya habrá oportunidad de darle la vuelta a la página oficialmente. Quisiera cerrar agradeciendo a todo el equipo profesional que me acompañó durante mi gestión, reiterándoles a todas y todos que su corazón quedó grabado en todos aquellos asuntos en los que tuvimos el privilegio de servir a México y que se que continuará, porque el INAI SOMOS TODAS Y TODOS. Hasta la próxima.