BUSCAN DAR PROTECCIÓN A LOS POLINIZADORES NO VISIBLES DE LOS BOSQUES EN EDOMÉX

Views: 15

Por Fátima Chávez

El futuro ecológico, el abasto de agua y el 70 por ciento de los cultivos alimentarios en el territorio mexiquense dependen directamente de organismos que suelen ser invisibles para la sociedad, una realidad que motivó la organización del Primer Simposio Estatal “Protección de los polinizadores no visibles de los bosques como sujetos a derechos, en el Estado de México».

Este foro inédito fue inaugurado por la Protectora de Bosques de la entidad (Probosque) en el Auditorio Salvador Sánchez Colín, logrando congregar a científicos, productores, servidores públicos y estudiantes en torno a las celebraciones por el Día Mundial de las Abejas y el Día Nacional de los Polinizadores.

El objetivo central del encuentro fue instalar con urgencia en la discusión y la agenda pública la necesidad de blindar legal y ambientalmente a los insectos, aves y mamíferos que sostienen el equilibrio de las zonas forestales.

A través de un extenso programa integrado por conferencias magistrales, los expositores profundizaron en el vínculo inquebrantable que existe entre la biodiversidad, la salud de los bosques y la seguridad alimentaria de la población.

Durante el análisis, se denunció de forma unánime que actividades humanas como la fragmentación de los ecosistemas y el avance de la tala ilegal destruyen los hábitats naturales, acelerando drásticamente la desaparición de estas especies.

La pérdida de estos agentes polinizadores, advirtieron los expertos, representa una amenaza silenciosa pero devastadora para la continuidad de la vida en los bosques.

Al fijar la postura de la institución, el director general de Probosque, Alejandro Sánchez Vélez, calificó el panorama actual como crítico y situó a múltiples especies al borde de la extinción.

El funcionario lanzó un llamado urgente a los sectores productivos y sociales para dejar de ver a las zonas forestales únicamente como fábricas de madera, argumentando que su valor va mucho más allá de la producción comercial.

Sánchez Vélez fue tajante al señalar que la conservación forestal es hoy una cuestión de vida o muerte, una crisis agudizada por el uso desmedido de agrotóxicos y plaguicidas químicos en las actividades de campo.

En su diagnóstico, el titular de Probosque vinculó la supervivencia de la especie humana a la preservación de esta fauna invisible. Explicó que los desequilibrios causados por el uso indiscriminado de químicos ya se están cobrando facturas muy altas, pues estas sustancias eliminan a la fauna benéfica mientras fortalecen a los organismos dañinos.

De acuerdo con los datos presentados por el directivo, cerca de 500 especies de plagas voraces han desarrollado mutaciones genéticas y resistencia a los químicos en las zonas de cultivo, convirtiendo a la humanidad en la única especie vulnerable y sin defensas ante los severos impactos de este deterioro ambiental.

Por su parte, la Secretaría del Campo, a través de Everardo Lovera, director del Instituto de Investigación y Capacitación Agropecuaria, Acuícola y Forestal (ICAMEX), convocó a la ciudadanía y al cuerpo de servidores públicos a asumir la responsabilidad histórica de revertir los daños acumulados en el entorno.

El funcionario estatal contrapuso la urgencia de transitar hacia una revolución agroecológica frente a los esquemas heredados de la revolución verde tradicional, a la cual acusó de haber devastado y degradado los suelos agrícolas de la entidad.

Subrayó que esta transformación cultural y técnica debe promoverse activamente en todos los espacios posibles, desde pláticas cotidianas hasta foros masivos, priorizando el involucramiento de la juventud.

Hacia el cierre de las jornadas de debate, el simposio enfocó sus mesas de trabajo en la construcción de propuestas técnicas viables que sirvan de base para el diseño de políticas públicas vanguardistas.

La intención final de los especialistas y legisladores locales es otorgar un estatus de reconocimiento legal y de protección ambiental formal a los polinizadores en el Estado de México, garantizando con este marco jurídico la resiliencia climática y la sustentabilidad alimentaria de las próximas generaciones en la región.