Critica de Conclave

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Hace algunas semanas, falleció lamentablemente el Papa Francisco, quien más allá de sus posturas políticas, se distinguió por su liderazgo dentro de la iglesia católica a nivel mundial, por lo que, muchos espectadores presenciamos el conclave, es decir, la reunión donde los cardenales de la iglesia nombran a un nuevo Papa, razón por la cual, trate de esperar un poco para redactar la presente columna sobre la película Conclave dirigida por Edward Berger y protagonizada por Ralph Finnes y que destacó por ser muy polémica para la religión católica. 

Al respecto debo admitir que simplemente fue una coincidencia que viera esta película antes de que se diera un conclave en la vida real, y también es importante aclarar que la intención de la presente columna no es la de polemizar u ofender a los creyentes de la religión católica, misma de la que soy adepto, sino que la intención es analizar la película. Sobre todo, porque hace algunos días vi una entrevista en la que un cardenal mexicano decía que dicha película es un insulto a la religión católica y en especial a México. 

En ese sentido, la película, claramente busca polemizar y retratar la política dentro del Vaticano, y su intención es la de provocar morbo en el espectador, puesto que realmente un conclave, es un proceso que si bien es interesante desde el punto de vista geopolítico, no es particularmente un proceso de acción, sino que es algo más burocrático, bajo el entendido de que el suscrito no puedo hablar demasiado puesto que son procesos reservados y únicamente, como todos los católicos, conozco el retrato que hacen quienes han participado. 

En cierto punto, se sienten forzados los elementos que buscan polemizar, puesto que es como si el director quisiera retratar todos los escándalos de la iglesia en una película, y la iglesia no solo es lo malo, sino que también debe contar lo bueno. En ese sentido, la película acude mucho al morbo, y en lugar de tratar de retratar con realidad el proceso para elegir a un Papa, se centra en la política y los escándalos, al punto que el desenlace no resuelve el problema central de la trama, sino que únicamente polemiza. 

Por otro lado, hay que resaltar los puntos buenos de la película, por ejemplo, las actuaciones que son bastante buenas, el diseño de vestuario, el tono de luces, así como la intención final, que si es la de reflexionar cual es el futuro de la fe católica y si debería aperturase más a ideas progresistas o ser un tanto más conservadora, lo cual, en la opinión del suscrito, tendría que ser el punto central del análisis político de la elección de un papa. No obstante, también es imperativo aclarar que más allá del plano geopolítico, un conclave es un evento histórico y de gran importancia para millones de creyentes, por lo que, aunque la política no nos guste, no es correcto insultar la fe, puesto que a Dios se le conoce por la fe y por la filosofía, no por la política.