Detrás de la pantalla: primer momento

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El inicio de la   pandemia del Covid-19, determinó el confinamiento el 17 de marzo del 2020 en el sector educativo, esto cambió la vida de la docencia no sólo en México, sino en el mundo.

Algunos maestros ya teníamos familiaridad con esta forma de enseñanza; ante esta circunstancia llegaron planteamientos como: qué tipo de estrategias emplear, lo nuevo que se tenía que aprender para dar clases en línea, cómo continuar enseñando, los recursos, qué  estrategias, cómo llevar a los alumnos con la formalidad de las clases presenciales y el desafío de la creatividad virtual bajo el uso de todas esas herramientas digitales sin perder la calidez humana en medio de la frialdad tecnológica.

No es fácil reconstruirnos como maestros sobre la marcha, los compromisos profesionales ante estas generaciones designados nativos digitales, exigen competencias mayores dadas las destrezas cibernéticas que superan a los mentores. Estos nuevos estudiantes tienen la facilidad automatizada, pero el filtro del pensamiento y la creatividad encaminada a la educación había que perfilarla hacia su formación pedagógica –y humana– a través de la capacidad del maestro frente a grupo.

Los retos y desafíos son mayores en recientes generaciones dada la experiencia en la práctica docente, son nativos digitales con mayores exigencias por razón de la diversidad profesional que muchos ya llevan además de la formación de la escuela Normal.

Familiarizarse con meet, zoom y demás aplicaciones de google, ha sido principio de un camino de aprendizajes y habilidades virtuales a desarrollar con grandes sorpresas ante una juventud cibernética creativa, innovadora, colaborativa además de contar con destrezas digitales hacia conocimientos compartidos que han diversificado nuestro mundo profesional docente, abriendo inusitados horizontes en la educación virtual.

Cada estudiante –desde su mundo referencial– ofreció una nueva posibilidad en y  para el aula virtual concluyendo en innovadoras prácticas en los procesos de enseñanza y aprendizaje llevados a sus propios contextos dado que, ellos también tuvieron que enfrentar el contundente cambio con sus propios alumnos en educación básica.

Esta circunstancia como profesorado, es una enseñanza única en la historia de la educación en la humanidad, no sé si será la única de esta magnitud. Sé que, frente a mis treinta años de servicio pedagógico, los maestros que nos implicamos al cambio con mayor esfuerzo, más que ser diestros de la enseñanza en línea, nos retamos con ética, compromiso, amor, pasión al trabajo y solidaridad. Nos convertimos en héroes en red para no dejar caer no sólo la formación de las generaciones que están en nuestras manos sino también, salvaguardar una formación humanística ante las insólitas catástrofes.

Esta vez, el reto y el desafío en la educación, ha implicado para los maestros, convertirse en héroes en red en alta escala. Demostramos cambiar o morir en el intento antes que renunciar a una pedagogía de la esperanza y una pedagogía de los  sueños posibles.[1]y [2]

 

 

 

[1] Títulos de la obra pedagógica de Paulo Freire.

[2] Texto publicado por Ma. del Carmen Martínez Sandoval en poderedomex en julio del 2020.