ECONOMÍA DE LA GENEROSIDAD

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 «La Economía del Regalo es donde la cuenta no es cuánto ganas, sino cuánto das.»

 

Marcel Mauss

 

TRUEQUE Y TIEMPO: Cada miércoles, en el mercado de Santiago Tianguistenco, Estado de México, comerciantes y productores llegan desde distintas regiones del propio Estado y de otras partes del país para participar en una práctica que ha sobrevivido por siglos: el trueque. A diferencia del comercio tradicional, en este mercado no es necesario el dinero; los participantes intercambian directamente sus productos, basándose en la confianza y el reconocimiento del valor de lo ofrecido. Un campesino puede entregar sacos de maíz a cambio de frutas, mientras que un artesano puede obtener verduras a cambio de su trabajo en madera.

Más que una simple transacción, este sistema representa una forma de economía basada en la reciprocidad, donde el valor de los bienes no está determinado por el mercado monetario, sino por la utilidad y la necesidad de quienes los intercambian. Así, el trueque en Tianguistenco es un ejemplo contemporáneo de la Economía del Regalo, en la que las relaciones sociales y el sentido de comunidad priman sobre la acumulación de riqueza.

En muchas comunidades indígenas de México, particularmente en Oaxaca, existe una práctica ancestral conocida como tequio. A diferencia del trabajo asalariado propio de la economía de mercado, el tequio es una forma de cooperación comunitaria en la que las personas ofrecen su tiempo y su esfuerzo para construir caminos, reparar escuelas o realizar mejoras en el pueblo, sin esperar una retribución monetaria. Lo que se da en el tequio no es solo trabajo físico, sino también un sentido de identidad y solidaridad que fortalece el tejido social.

Esta tradición, como la del trueque, son claros ejemplo de la Economía del Regalo o de la Generosidad, un sistema donde el valor de lo intercambiado no radica en su precio, sino en la reciprocidad y la pertenencia a una comunidad. Aunque a simple vista pueda parecer una práctica ajena a la modernidad, formas similares de intercambio desinteresado siguen vigentes en distintos ámbitos de la vida cotidiana, desde las ofrendas en festividades hasta el apoyo mutuo en momentos de crisis.

La Economía del Regalo se refiere a la práctica de intercambiar bienes y servicios sin esperar una compensación directa o monetaria. En otras palabras, se trata de dar sin esperar recibir nada a cambio. Quizá por eso no es propia de los encumbrados políticos nuevaoleros, ellos operan en sentido contrario, quitan sin dar algo a cambio y después “devuelven” un poco de lo quitado, como gesto “generoso” y demagógico. Por cierto, eso no es humanismo, por donde quiera que se le vea.

 

La Economía del Regalo se basa en la idea de que la generosidad y la cooperación pueden ser más valiosas que la maximización del beneficio económico. De hecho, se ha demostrado que las personas que practican la generosidad y la cooperación tienden a ser más felices y saludables que aquellas que se centran en la maximización del beneficio económico. Dinamarca y Finlandia lideran en este aspecto.

 

Un ejemplo ya clásico de la Economía del Regalo lo encontramos en el movimiento de los «Mercados de Trueque» que surgieron en Argentina en la década de 1990. En estos mercados, las personas intercambiaban bienes y servicios sin usar dinero, y en su lugar, utilizaban un sistema de créditos y débitos para registrar las transacciones. Con datos duros, se comprobó que el valor del tiempo donado por los participantes era de aproximadamente 10 millones de dólares por año.

 

Otro ejemplo es el movimiento de «Couchsurfing», que permite a las personas hospedarse en casas de otros sin pagar nada a cambio. En lugar de dinero, los anfitriones reciben la oportunidad de conocer a personas nuevas y culturas diferentes. Un estudio sobre la plataforma de intercambio de bienes y servicios «Couchsurfing» encontró que los usuarios habían intercambiado más de 100 millones de dólares en bienes y servicios desde su creación en el año 2004.

 

ADOPTE UN BACHE: Sería deseable que el ejemplo cundiera. Aunque es potestad de los ayuntamientos tapar baches y brindar servicios, más allá de la procrastinación, sería bueno lanzar el programa de generosidad de “Adopte un Bache” y cubrir, con tiempo y material, la infinidad de trincheras que pueden venir del pasado, pero que hay que resolver en el presente. Nosotros nos apuntamos.

 

Algunos analistas argumentan que este tipo de economía puede crear desigualdades y explotación, ya que algunas personas pueden aprovecharse de la generosidad de otros sin dar nada a cambio. En el caso de los baches, el aprovechado sería el gobierno municipal displicente, pero el beneficio social pudiera compensarlo. ¿Se anima?

 

En un mundo cada vez más interconectado, la generosidad y la cooperación pueden ser clave para construir comunidades más fuertes y sostenibles y son el ejemplo más claro de gobernanza, más cerca de la realidad y más allá de la postura académica o filosófica.

 

En cualquier caso, y aunque su efecto no se refleje en el PIB (simplemente no lo contempla), la Economía del Regalo nos recuerda que la generosidad y la cooperación pueden ser más valiosas que la maximización del beneficio económico, y que la forma en que elegimos interactuar con los demás puede tener un impacto significativo en nuestras vidas y en la sociedad en general.

 

La Economía del Regalo se puede medir cuantitativamente de varias maneras, incluyendo el valor del tiempo donado, el valor de los bienes y servicios intercambiados, el número de transacciones, la tasa de participación y el impacto en la economía local.

 

Marcel Mauss, considerado uno de los padres de la antropología económica analiza en un libro claro y explícito, «El regalo: Forma y Función del Intercambio en las Sociedades Primitivas» (1925), el papel del regalo en las sociedades primitivas y cómo se relaciona con la economía y la sociedad.

 

Lo más interesante de este tema es que opera de forma independiente a la filosofía política predominante en los países. La generosidad no tiene ideología y su resultado siempre será positivo.

En México, podemos hablar de Marichuy (María de Jesús Patricio Martínez), una mujer indígena nahua que ha promovido la economía comunitaria y solidaria en pueblos originarios. A través de prácticas como el tequio y el trueque, ha impulsado modelos de autosuficiencia que desafían a cualquier sistema tradicional.

Otro ejemplo más cotidiano es el de personas que organizan bancos de tiempo, , no crea que son las curules, donde se intercambian servicios sin dinero, o los movimientos de «paga adelante», en los que alguien cubre el café de un desconocido esperando que el gesto continúe.

DE FONDO: La Economía de la Generosidad” ha sido llevada al cine, lo malo es que salimos conmovidos de la sala y no actuamos en consecuencia. La película “Cadena de Favores” -Pay It Forward- que motivó este tema, muestra una serie de acciones generosas y desinteresadas que eventualmente regresan a su origen.

La historia sigue a un niño quien idea un experimento social basado en la idea de ayudar desinteresadamente a tres personas con la única condición de que ellas hagan lo mismo con otras tres. Con el tiempo, esta cadena de favores crece de manera exponencial y, sin que Trevor lo sepa, su iniciativa termina impactando a muchas personas, llegando incluso a cerrar el ciclo cuando un favor regresa de forma inesperada.

La película es un excelente ejemplo de cómo la Economía del Regalo puede generar un impacto en la sociedad sin necesidad de intercambiar dinero, sino a través de la generosidad y la reciprocidad.

DE FORMA: El concepto de «Pay It Forward», inspirado en la película, ha sido adoptado en países como Canadá y Francia, donde es común encontrar iniciativas como cafeterías donde los clientes pueden pagar por un café para un desconocido que lo necesite. También existen bancos de tiempo en los que las personas intercambian habilidades sin dinero, la antítesis o contraveneno contra la procrastinación.

 

DEFORME: La alerta roja sobre un enfoque perverso de la Economía del Regalo la encontramos en Cuba y Venezuela (y quizá ya rondando nuestro suelo, los “ninis” reciben sin aportar). En esos países, la Economía del Regalo se convierte, por obra y gracia de sus gobernantes, en la Economía del Intercambio Forzado, caracterizada por abusos e imposiciones de carácter “legal”.

Aquí, las personas sienten que no tienen otra opción más que participar en estos intercambios desiguales, lo que lleva a la explotación de los más pobres y vulnerables (la mayoría, pues). Aunque en un principio estas prácticas pueden parecer una forma de solidaridad, en estos contextos pueden perpetuar la pobreza y la desigualdad social, en lugar de promover el bienestar común. Un médico en Cuba gana, en promedio, 80 dólares mensuales, saque usted sus conclusiones.