+El caballo dorado, el exilio, Nicaragua y el escritor Sergio Ramírez; Alfaguara, sus 60 años, Guillermo Arriaga, Carmen Boullosa y Marisol Schultz
La frase:
Las palabras, como los rayos X, atraviesan cualquier cosa, si uno las emplea bien.
ALDOUS HUXLEY
EL RECIENTE LIBRO DEL EX POLÍTICO SERGIO RAMÍREZ
Comienza en un cuento y termina en un viaje a través de Europa y América, entre los años 1905 y 1911, los protagonistas son: una joven princesa, su padre viudo y un carrusel de caballos. Se llama El caballo dorado, es la más reciente novela del escritor nicaragüense Sergio Ramírez, quien, en entrevista telefónica, porque esta vez no pude ir a la FIL de Guadalajara, afirma:
Esta novela para mí es muchas cosas, partiendo del gozo que tuve por escribirla, porque es una parodia de las historias tradicionales de los cuentos de hadas, las princesas y los castillos encantados. Aquí, se trata de todo lo contrario, de un castillo en ruinas, un padre en deterioro que es alcohólico y jugador, además de una princesa renga que imagina que va a misa en coche real y asistente, pero va a pie, y no se encuentra con un príncipe azul sino con un peluquero. Entonces, es mostrar el revés de la tela con algo de ironía.
En uno de los episodios de la novela, el peluquero huye con la princesa, primero en una carreta de bueyes y luego en un tren hacia a Bucarest, pero yo me preocupé mucho en averiguar si eso era posible, quizá nadie me coja en la mentira porque en esta novela hay cabida para todas las invenciones, pero yo fui a investigar hasta que comprobé que había un ramal ferroviario, todo por esta fidelidad al realismo.

¿Volvería al ciclo del Inspector Morales, que tiene mucho que ver con la realidad de su país?
A lo que sí aspiro es a sentirme en completa libertad, cuando escribí esta novela estaba pasando las dificultades que conlleva un exilio, que –las sigo pasando– , como el extrañamiento de vivir en una tierra ajena y yo lo que quería era que en las peores circunstancias, la literatura es libertad y no apegarme a determinados temas sólo por el hecho de estar exiliado y nada más escribir de la opresión y el exilio, sino usar los recursos literarios de la imaginación que es a lo que uno se dedica.
Y a propósito del exilio, afirma:
Si no fuera escritor, quien sabe si mi exilio fuera más desgraciado de lo que es. En la soledad, el exilio es terrible, sobre todo si uno no tiene un propósito y la escritura, es el mío. Procuro ser el escritor que soy en cualquier parte en la que esté, tomando en cuenta que las circunstancias no son las mejores.
Ramírez fue vicepresidente de Nicaragua, en el primer régimen de Daniel Ortega, el legal, al respecto señala:
Que su deber, además de contar historias bien hechas, es contar las injusticias y lo que está sucediendo en el mundo y especialmente en mi país.
Sé que tengo una voz como escritor y tengo que usar esa voz para las que no pueden hablar, no soy el único exiliado de Nicaragua, hay miles que se han ido por distintas razones (…)estoy obligado moralmente a ser su voz y no callarme ni frente a las injusticias ni frente a la opresión.

Señaló también que aunque no vuelva a su tierra natal le queda la memoria y la imaginación para recrear lo que es su país y lo que en él sucede.
EN LOS 60 AÑOS DE EDITORIAL ALFAGUARA
Dentro de la FIL se celebró el 60 aniversario de una editorial emblemática, Alfaguara, que cumple años en la Feria dedicada España. El escritor mexicano Guillermo Arriaga participó de esa festividad, además de ganar el premio de esa Casa Editorial, y lo hizo con otros personajes y escritores como Carmen Boullosa, Rosa Beltrán y la directora General de la FIL, Marisol Schultz Manaut.
Al respecto Arriaga dijo:
Se me cumplió, y aparte me gané el Premio. Y si alguien me pregunta si fue más emocionante que mi nominación al Óscar, honestamente, neta, neta, y ‘a calzón quitado’, diría que el Alfaguara me llenó más. Estas palabras subrayaron no sólo la relevancia del galardón, sino también el valor que los escritores otorgan a este reconocimiento literario.
Arriaga describió el acto de escribir como un proceso caótico y confuso, donde la labor editorial se convierte en un pilar fundamental. Reconoció el papel de editoras como Mayra González, directora Literaria de Alfaguara en México, enfatizando que la creación de un libro es un esfuerzo colectivo: Cuando promuevo una obra, no estoy promoviendo mi libro, sino nuestro libro, dijo, resaltando el trabajo de todo el equipo.

Para Carmen Boullosa, publicar en Alfaguara fue una experiencia editorial inolvidable, un proceso de rigor y amor por el lenguaje que fortaleció su obra. Cuando recibí la invitación para publicar Duermen, fue un momento realmente especial. Todo comenzó gracias a Juan Cruz y Sealtiel Alatriste, luego el manuscrito llegó a las manos de Marisol Schulz, quien no sólo es una gran editora, sino también historiadora, lo que añade una profundidad única a su trabajo. Desde el principio trató mi libro con un respeto absoluto, un ojo crítico y con una inmensa alegría revisaba cada línea, cada palabra, señalando lo que no funcionaba y buscando cómo fortalecer lo que debía mejorar. Así nació nuestra amistad, basada en el rigor y el amor compartido por el lenguaje.
Marisol Schultz quien fue editora de Alfaguara, recordó:
En 1993 fui convocada por Camilo José Cela Trulock para encargarme de la edición ejecutiva de Alfaguara en México, cuando el sello apenas iniciaba en nuestro país. Aunque tenía cierta relevancia en España, lo que se gestaba era un proyecto global, con ambición de llegar a toda América Latina. Más adelante, apostamos por primeras ediciones de autores mexicanos, destacando nombres como Carmen Boullosa y Carlos Fuentes, con El naranjo. Editar a Fuentes fue un desafío monumental. Hoy, Alfaguara es un referente literario que conecta a los mejores autores con sus lectores. Haber formado parte de esta trayectoria, que transformó mi carrera y la literatura en México, es un privilegio que atesoro profundamente.


