No fuiste casualidad
La luna ya nos había imaginado juntos por los corredores de la noche, cantando melodías con nuestros semblantes. Y el sol, en complicidad, puso el atractivo de sus fulgores en el escenario de tus misteriosos y bellos ojos, para no pasar de largo y detenerme en los telones de tus pestañas, donde salían los rayos fulminantes de tu atrapante mirada. Y me enredaste con tus filamentos mágicos de seda y hechizo. Y me detuve eclipsada de ti, claro que me detuve, no fue casualidad, quedar prendada del árbol de tus virtudes.
El destino ya nos había soñado de la mano por la alameda de los besos, caminando entre pinares de quimeras tangibles. Y fuimos sueños con latidos frenéticos, cuando despertamos juntos, con el beso profundo que no deseamos que termine. También fuimos caudales del mismo río, recorriendo las aristas de lo inefable y el núcleo de lo afable.
Y, aquí seguimos, descubriéndonos cada día como las tierras vírgenes más hermosas que el mismo paraíso, donde no es casualidad, cosechar prominentes trigos, los que siembras desde que estás conmigo.
No es casualidad que te ame, es que lo tienes bien merecido.
~•~
Mi amor se acrecienta si el tuyo lo mira,
se enciende el sentir y el alma suspira.
Los versos se impregnan de tu aura y perfume
y todo el amor jamás se consume.
Y suerte no es, que tanto te quiera
y seas de mí, más que una quimera.
Tener tu cariño, decir que te quiero
y que este sentir es puro y sincero.
Es tan especial tener tus amores
que todo conviertes… ¡en campos de flores!
~•~
Y no fuiste azar, ni eventualidad,
sí, mi gran amor y mi más bella realidad, la que me acompaña en los besos/versos del tiempo, quien me inspira con amaneceres renovados y días perfectos, con el propósito de vivir cada segundo como si fuera el último, siendo mi mejor versión y poniendo en cada acción, alma, vida y corazón.
No fuiste casualidad, eres y serás… ¡Mi amor de verdad!

