Otros dos poemas
Llaga
De nuevo estás
con el cuerpo desnudo
de mi piel,
el rostro buscando savia
de mis labios
y el fuego de las manos
carcomiendo lujuria.
Tendida en la soledad de una cama
que no arde en mi ausencia;
se abre la llaga
entre tus piernas
pero no sangra
y te muerdes los labios;
las paredes se angustian
y repiten un te amo.
Cierras los ojos,
mis dedos son bálsamo en las heridas,
me recorres,
se desboca tu cuerpo;
detienes al tiempo en los senos;
al abrir los ojos…
sólo dedos, juegan en tu sexo.
Sombras
No hacen falta palabras
en esta habitación,
ni el reflejo de la luna,
ni olas que bañen nuestros cuerpos;
no hacen falta versos
que se escurran en tu rostro;
ni señales
guiando el camino a tus muslos,
ni luceros que se aniden
en tus ojos;
no hace falta
renunciar a la lluvia de sueños
que agita nuestra cama,
ni arrastrar
el color de la rosa a tus mejillas,
ni sacrificar a las sombras
que corren debajo de nuestros cuerpos.
Sólo falta
descubrir un puñado de misterios
alrededor de tus senos
o bien,
encontrar el significado
de los gritos,
al llegar el orgasmo.

