+Partió la Peregrinación número LXXXV al Tepeyac; primera bajo el auspicio del arzobispo Raúl Gómez González; calculan que llegarán 80 mil viandantes a la sede de la Guadalupana; el peregrinaje de la humanidad
La frase:
Bolsas de comida, de antojitos, de panes, botellas de agua, gorras, sombreros, rebozos y cobijas y demás, son el equipaje de…
LOS PEREGRINOS
LA PEREGRINACIÓN NÚMERO LXXXV
Las raíces de las peregrinaciones hacia el Tepeyac están fundadas desde 1533, en que numerosos grupos acudían a adorar a Tonantzin, vocablo náhuatl que significa nuestra madre venerada.
Si bien la Diócesis de Toluca fue erigida el 4 de junio de 1950 por el Papa Pío XII, siendo el primer obispo el doctor Arturo Vélez Martínez, en tanto que el 28 de septiembre de 2019, la Diócesis de Toluca fue elevada al rango de Arquidiócesis Metropolitana, siendo primer arzobispo Monseñor Francisco Chavolla Ramos y actualmente Monseñor Raúl Gómez González.
Esto significa que la Diócesis de Toluca hoy Arquidiócesis tiene 73 años de existencia, contra la edición número 85 de la Peregrinación al Tepeyac, lo cual significa que las peregrinaciones se hacían desde el año 1938, cuando Toluca estaba regida por la Arquidiócesis de México, que fue la organizadora de la Primera Peregrinación a pie al Tepeyac.
Se Calcula que llegarán a la Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe, nombre oficial de la sede católica construida tal y como la conocemos hoy en 1974, por los arquitectos José Luis Benlliure, Pedro Ramírez Vázquez, Alejandro Schoenhofer, Fray Gabriel Chávez de la Mora y Javier García Lascuráin, e inaugurada el 12 de diciembre de 1976, 80 mil peregrinos.
Según cálculos pernoctaron en Toluca unos 20 mil peregrinos en la Plaza Fray Andrés de Castro, en las afueras de Catedral y en estacionamientos del centro de la ciudad. Esta caravana está integrada por fieles de Zinacantepec, Almoloya de Juárez, Temascaltepec, Tenango del Valle, Villa Cuauhtémoc y Donato Guerra entre otros, a los que se suman en el camino integrantes de los decanatos de Chalma y la Diócesis de Atlacomulco.
El responsable de la organización es el padre Jorge García. Los peregrinos salieron después de escuchar la misa llamada de Buen Viaje que oficio el Arzobispo Raúl Gómez González. En el cuidado del contingente participan 216 elementos de la Secretaría de Seguridad, apoyados por 51 unidades.
La primera parada de los peregrinos es en el municipio de San Mateo Atenco. En la Marquesa se oficia una misa de madrugada también a cargo del Arzobispo Raúl Gómez, quien será la primera vez que lo haga, desde que fue consagrado, la siguiente parada es en Cuajimalpa y de ahí hasta el Tepeyac. Cabe hacer notar que en el último día se anexan caravanas de ciclistas que tradicionalmente acuden a la peregrinación en sus jacas de hierro.
ORIGEN Y ACTUALIDAD DE LAS PEREGRINACIONES
El término peregrinación proviene del latín peregrinatio, significa viaje al extranjero o estancia en el extranjero. Según sus orígenes etimológicos, el peregrino es el expatriado o exiliado. Sea como fuere, es un extranjero desconocido en el país y privado de la asistencia de una colectividad.
Las peregrinaciones tienen una larga tradición, la cual se remonta a Abraham, el progenitor de Israel. Según el antiguo testamento, él y su familia emprendieron un viaje a tierras desconocidas.
En paralelo, se dice que la fundación de Tenochtitlan ocurrió después de 210 años de peregrinaje que culminó en el lago de Texcoco, donde los peregrinos encontraron un águila devorando una serpiente.
Otro de los grandes peregrinos fue Abraham, quien salió con una buena cantidad de hebreos en busca de la llamada Tierra Prometida, como hoy lo hacen miles de hondureños, salvadoreños, guatemaltecos y mexicanos en busca de la Tierra Prometida o American Way of Life de Estados Unidos.
PEREGRINACIONES O EL TURISMO DE LOS DESPOSEÍDOS
Desde luego, sin ignorar que México, al menos hasta ahora, es un país libre y hay libertad de culto, lo cierto es que las peregrinaciones y hablo de todas, se han vuelto algo así como el turismo para los menos favorecidos económicamente hablando, es una oportunidad al año, de recorrer de nuevo, lo que hicieron el año o años anteriores, en que a lo mejor para cumplimentar una manda acudieron religiosamente a depositar el milagro a los pies de la Virgen o de su santo de preferencia.
Pero a la siguiente vez, es porque o conocieron a alguien, o esperan conocerla o conocerlo, porque además encontraron una forma de hacer negocio, o porque tienen sexo gratis en las varias noches de la caminata, tal y como lo describe la cinta Fe, Esperanza y Caridad, dirigida en tres episodios por Alberto Bojórquez, Luis Alcoriza y Jorge Fons.
Ya no es en sí, para muchos, una peregrinación religiosa, sino turística que les permite respirar otros aires, aunque sean los mismos de cada año y tener unos días de descanso, aunque sea haciendo adobes, pues la caminata cansa.
Se ha vuelto también la peregrinación un evento multitudinario, por el cual las Diócesis o Arquidiócesis cobra por una identificación, un rosario o algo que distinga al peregrino y además, si bien hay personas que a lo largo del camino les regalan alimentos, otros aprovechan para venderlos y tener un modus vivendi, en ese tipo de eventos.
Desde luego está la venta colateral de artículos religiosos, adquiridos en aras de la fe o bien como recuerdo para algún familiar que, o no conoce el santuario o la capital del país.
Sin descartar los puestos de diversos tipos de comida, sin faltar los indispensables tacos, las garnachas o las tortas, a veces a precios exorbitantes. Los cánticos, en donde las voces por si solas o ayudadas de bocinas repiten una y otra vez el nombre de la Guadalupana, el padre nuestro o cualquier otra manifestación de fervor.
Hay quienes se preparan sin ser católicos, para comerciar con los peregrinos, bien sea con botellas de agua, frutas o cualquier otro tipo de viandas que no ameriten el esfuerzo de cocinar.
Hay quienes si van a pagar una manda o promesa hecha en base a lograr la recuperación de la salud de algún familiar. Hay quienes van desde temprana edad y se les ha hecho costumbre al paso de los años y ahora acuden con sus hijos, en aras de que la tradición no desaparezca, como tampoco desaparece el mal humor de muchos choferes de autobuses o de vehículos particulares, que ven atrofiado su paso con destino a sus trabajos o a sus escuelas.
En fin, es la peregrinación anual al Tepeyac.

