“SANTANDEREADO”

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ASÍ Como existe la palabra Cruzazuleado, cuando el equipo cementero comete un error muy notable, desde el sábado 31 de octubre de 2026, existe la palabra Santandereado, dícese del error arbitral cometido por el árbitro Luis Enrique Santander Aguirre, sea accidental o inducido para quedar bien con el dueño del balón y de paso constituirse como el mejor centro delantero del América.

SANTANDER, conocido en el bajo mundo de las transas arbitrales como “Tribilin”, creó un penal que solamente existió en su mente trastornada, con tal de que el América recuperara el liderato general.

EN EL PRIMER penal cometido al minuto 82 por el jugador Santiago Bueno, sobre la humanidad de Paulinho, al que no sólo abrazó sino que jaló con tal de que perdiera el equilibrio, en una oportunidad manifiesta de gol y más con la habilidad del jugador portugués; inicialmente Santander marcó penal y amonestó al jugador americanista, pero el VAR, en esta ocasión a cargo de una mujer,  Diana Stephanía Pérez Borja, le obligó a ver la jugada, porque la tarjeta amarilla era un tributo al América y tuvo que hacer la pública declaración y aplicarle al jugador de las Águilas la tarjeta roja. En vez de la  tarjeta amarilla

SIN EMBARGO, en el segundo penal al minuto 89, supuestamente cometido por Federico Pereira, defensa central del Toluca, Luis Enrique la Santandereó –prima hermana de la cruzazuleó–, al dar como penal una jugada como hay decenas dentro del área en cada uno de los partidos del futbol mexicano, como falta, cuando tanto Pereira como Miguel Borja forcejeaban, en la foto que se difundió, no se observa que Pereira haya jalado a Borja ni a su camiseta.

LO QUE HIZO el jugador colombiano es que al sentir el brazo derecho sobre su axila derecha, hizo un movimiento que sólo hacen los moluscos, los caracoles, o los gusanos (recuerden los movimientos de festejo de gol que hacía el gusano Nápoles del Guadalajara) cuando se les echa limón, se retorció y se dejó caer. Se le escurrió entre el brazo al jugador toluqueño.

SANTANDER le compró el movimiento y marcó penal, el VAR no le dijo nada y Federico Pereira soltó una risa burlona, acompañada de palabras que seguramente ofendieron al dizque árbitro y éste le sacó la segunda tarjeta amarilla y la tarjeta roja que significó su expulsión. El daño estaba consumado impunemente.

TOLUCA QUEDA por lo pronto, fuera de los primeros cuatro lugares, pero con la esperanza de mejorar después de la reacción mostrada en el estadio Azteca, ojalá que ante el Monterrey el sábado 7 en el estadio Nemesio Diez, consolide y mejore esa demostración.