“Sistema educativo”

Views: 2095

Estamos perfilando el retorno a clases, para enfrentar, de nueva cuenta, otro ciclo escolar más, cuya directriz principal es nuestro renovado sistema educativo, esa maquinaria brillante diseñada no para iluminar mentes, sino para mantenerlas cómodamente apagadas. Aquí no venimos a formar ciudadanos críticos, sino a fabricar obedientes con título, no para cambiar al mundo, sino para adoctrinar hacia una intención gubernamental. 

Sus pilares son simples: burocracia, simulación y miedo al pensamiento. ¿Innovación? Claro, siempre y cuando venga en PowerPoint, con logotipo institucional y sin alterar el orden establecido. ¿Colaboración? Por supuesto, siempre que todos estén de acuerdo en no hacer olas y en seguir vegetando con tal de cobrar el 15 y el 30.

Los docentes, esos románticos tercos, aún creen que pueden transformar vidas, algunos todavía sueñan con poder hacer diferencia, pues desde la autoridad se enfatiza la resiliencia institucional y cómo sobrevivir a la junta sin perder la fe, pero en la realidad se les paga poco,  se les exige mucho, y eso los lleva a una decepción que acaba por impactar su labor, matando de tajo sus aspiraciones. 

Los estudiantes, por su parte, son clientes cautivos, les seguimos damos planes de estudio que caducaron hace dos reformas, pero con nombres rimbombantes como competencias para la vida o aprendizajes clave para el siglo XXI, aunque el siglo ya va por la mitad y seguimos enseñando como en 1950. Les pedimos creatividad, pero los castigamos si se salen del margen.

¿Y los directivos? Ah, esos guardianes del status quo; su misión es clara: que nada cambie, pero que todo parezca nuevo, expertos en simulación: inaugurar aulas sin pupitres, presumir plataformas que nadie usa, y redactar informes que nadie lee. Su talento principal es sobrevivir a los cambios sin cambiar.

El currículo, ese Frankenstein normativo, está diseñado para que nadie lo entienda del todo. Así evitamos que alguien lo cuestione. ¿Por qué enseñar filosofía si podemos dar habilidades socioemocionales con videos de YouTube? ¿Para qué fomentar el pensamiento crítico si podemos llenar el tiempo con actividades lúdicas que no incomoden?

Y si alguien osa proponer una transformación real, lo canalizamos al comité de innovación, donde sus ideas serán cuidadosamente archivadas en el cajón de pendientes eternos, porque aquí no se trata de mejorar, sino de aparentar que se intenta.

Nuestro éxito se mide en estadísticas: cobertura, eficiencia terminal, número de egresados. ¿Qué importa si no saben leer críticamente o pensar éticamente? Lo esencial es que tengan un diploma, una selfie en la ceremonia, y una deuda emocional con el sistema que los formó para no cuestionarlo.

Realidad que atañe por igual a instituiones públicas y privadas; las primeras porque no tienen de otra, y las segundas porque albergan a muchos mequetrefes que les encanta simular, fingir que hacen, y lo peor, asumiendo con son las grandes vacas sagradas de la educación moderna.

Así que, si usted quiere cambiar la educación, prepárese para la batalla. Aquí el conocimiento es subversivo, la lucidez es peligrosa y la esperanza… es un acto de rebeldía.

Pero con todo y todo, todavía se puede. 

horroreseducativos@hotmail.com