Sobre el origen de los primeros organismos pluricelulares

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¿Qué es la vida y cuál es su origen? ¿Cómo han aparecido los seres vivos que nos rodean? ¿Qué posibilitó  la evolución de organismos unicelulares a organismos más complejos como nosotros? Una manera de acercarse a la respuesta de estas preguntas que entraña a uno de los problemas más difíciles de explicar para las Ciencias Naturales,  es  mediante la teoría de la simbiogénesis, la cual afirma que la convivencia o incluso unión de diferentes especies de organismos, ha sido crucial en la evolución de las diferentes formas de vida existentes en la Tierra.

En palabras de Belem Flores Nava, maestra e investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de México, sostiene: No siempre se consideró a  la simbiosis como un evento evolutivo, fue gracias a los trabajos de Lynn Margulis, que actualmente es una manera adecuada para explicar saltos evolutivos de importancia ecológica.

En su obra Microcosmos, Margulis explica que: cuando un protista con flagelos celulares se adhirió por primera vez a otra célula y le proporcionó el impulso necesario para desplazarse, se puso en marcha la línea evolutiva que llevó hasta los animales.  Las múltiples simbiosis posibilitaron que las células permanecieran amalgamadas, esto originó la formación de amebas multicelulares, como las algas rojas, y los coanoflagelados. A partir de esta tendencia, surgen los animales metazoos inferiores como son las esponjas y los cnidarios.

Flores Nava explica que, los coanoflagelados: son organismos unicelulares de forma oval, dentro del reino protozoa, que presentan un collar de microfibrillas y un flagelo posterior. Su importancia radica en que, según hipótesis, son el grupo hermano de los metazoos  (donde se encuentra nuestra especie) ya que ambos, los coanoflagelados y nosotros, tenemos un ancestro  común. Estos organismos participan en las redes tróficas y son filtradores de las poblaciones bacterianas.

Investigaciones recientes han demostrado que los coanoflagelados se relacionan con los metazoos (animales pluricelulares), por la presencia de dos proteínas: las integrinas y cadherinas.  En el caso de los metazoos, estas proteínas  sirven para llevar a cabo  la unión de célula con célula; pero, los coanoflagelados las usaban  para atrapar a sus presas. Un cambio evolutivo hizo que los coanoflagelados se agruparan en colonias lo que ocasionó, a lo largo del proceso, dependencia entre sus interactuantes. Fue así como se formaron las primeras  colonias.  Las integrinas evolucionaron para llevar a cabo la función de adhesión y esto posibilitó la pluricelularidad. Otro grupo poco explorado es el de los Platyzoa, representado por el animal más primitivo que existe en la actualidad Trichoplax y es considerado animal porque se reproduce por medio de un óvulo que es fecundado por un espermatozoide, formándose un embrión.

Los estudios de la maestra Belem Flores Nava, están enfocados a la simbiosis no cooperativa o parasitaria en la que una especie (hospedero) se ve afectada y la otra (el parásito) beneficiada. El estudio de estas asociaciones es relevante, comenta, por el impacto que tiene en la salud del hombre y otros animales, y por  el interés ecológico, pues son útiles para los ecosistemas como bioindicadores de la calidad del ambiente, debido a que sus larvas son susceptibles a la contaminación por los metales pesados que hay en sistemas acuáticos.  Sus investigaciones están ligadas a los ciclos de vida de tremátodos en caracoles, ya que éstos transmiten los parásitos a la fauna nativa, silvestre y a la humanidad.

 

Nota: En la imagen Belem Flores Nava, responsable de la investigación que se presenta.