¡Viva México!

Views: 469

Que viva México es la última cinta dirigida por Luis Estrada y ya tiene algunas semanas en cartelera. Después de verla, es claro que tiene mucha tela de donde cortar; sin embargo, el director pinta a la sociedad mexicana tal cual es, buscando explicar el porqué de la vida que, como nación, hemos decidido llevar.

Se narra la vida de Pancho Reyes (Alfonso Herrera), joven trabajador que se entiende ha tenido un avance significativo en su espacio laboral, lo que le convierte en un aspiracionista que tiene sueños de grandeza, con los cuales podrá dar la vida de lujos que su exigente esposa Mari (Ana de la Reguera).  El protagonista proviene de una familia hundida en la miseria, y que vive en un pueblo que parajódicamente se llama La prosperidad.

En sueños, el joven protagonista se ve atormentado con la posibilidad de que su familia de origen pudiese aparecer en su nuevo estilo de vida, con las consecuencias que eso conllevaría; dejaría de ser el fifí que todos admiran y la vergüenza acabaría por destruir lo que ha construido con tanto esfuerzo.

En uno de esos giros del destino, resulta que el abuelo de Pancho (Joaquín Cosío) muere, y una de las condiciones para poder abrir el testamento es que toda la familia se reúna, incluyendo al alejado Pancho. De ahí se suscitan una serie de acciones que, al estilo de Estrada, se van complicando y resolviendo con la idiosincrasia de esta familia tan cercana a muchas que seguramente rondarán por ahí.

¿Cuál es el trasfondo de la cinta?, establecer que si bien es cierto que los regímenes políticos tienen algo de culpa en el fracaso social que testimoniamos, los verdaderos culpables somos todos, el pueblo bueno del que tanto se habla, pero que, dentro de esa bondad aparente, es incapaz de hacer de lado sus intereses personales y buscará la forma para tranzar al que se deje, de sacar provecho del otro o abusar descaradamente del pariente que tiene un poco más.

Plantea, con algo de certeza, que muchas personas están esperando la magia de una herencia o el descubrimiento de un tesoro para salir de pobres, pero trabajar, ¿para qué?

La ambición, como centro de la trama, es capaz de hacer que las personas renuncien a su propia sangre y sean capaces de meter al bote o matar a un familiar con tal de quedarse con sus bienes, aunque se tenga que trastocar la ley para lograrlo. Lo que vemos planteado en la cita parece comedia, pero resulta la más terrible de las realidades porque, en efecto, si hay familiares que, por un pedazo de tierra, son capaces de desconocer a sus propios progenitores.

También se refiere al abuso sistematizado por parte de toda una prole que lejos de buscar alternativas para el sustento, cargan la mano a la cabeza de la casa con la esperanza de tener un futuro mejor sin siquiera salir a buscarlo.

Pero el cierre de ésta, acuña una frase profundamente cruel, pero tremendamente real, cuando el padre de Pancho, Rosendo (Damián Alcázar), se llena la boca de orgullo para decirle a su hijo: Tu fracaso es nuestra felicidad.

Que viva México es una cinta que tenemos que ver para conocernos o reconocernos; al final cada quién tendrá su propia interpretación.

horroreseducativos@hotmail.com