Zacatlán

Views: 695

Texto y Fotos: Gabriela López Rivera

Tláloc me recibe y con una lluvia intensa, apenas puedo ver a un metro de distancia. En carretera los autos conducen con precaución, ya estoy muy cerca. De México a aquí, me ha llevado dos horas con quince minutos. Realmente está cerca y vale la pena respirar este agradable aire de montaña.

Comprendo perfecto por qué la gente es tan amable y siempre está de buen humor,
ya que, el simple hecho de levantarse, y mirar a su alrededor y poder observar tantas cosas tan hermosas, es un privilegio.

La Virgen de La Asunción, Patrona de los fruticultores me recibe con el toque de campanas. Ese repicar de campanas me recuerda la charla que tuve recientemente con el  Dr. Sergio Ramos González, Cronista de la Ciudad de Zacatlán, hablábamos de muchas cosas, pero en particular le pregunté de qué se sentía orgulloso y él me contestó: Creo que de alguna forma he dejado huella en mi Ciudad, el primero es haberle puesto nombre a nuestra histórica y grandiosa barranca, conocida por propios y extraños como de «Los jilgueros».

Continúa diciéndome, otro momento fue el que con más de cinco mil firmas, los zacatecos apoyaron la iniciativa que presenté ante el ayuntamiento respectivo para que en julio de 2017, el H. Congreso del Estado otorgará a Zacatlán el título de Heroica y créame que son pocas las ciudades en el país que logran tal distinción.

– Me ha dejado sin palabras Dr. Ramos.

Así continúa y ya emocionado por las hazañas realizadas, respira profundo y me mira fijamente a los ojos diciendo:

– Esto fue por la ardua participación del Departamento de Zacatlán en la lucha por la independencia de nuestro país iniciada por Hidalgo en 1810 y continuada por Morelos, con el cual nuestra ciudad entra a las páginas de oro de la historia nacional.

– Por último Dr. Ramón dígame qué otra cosa le enorgullece.

Sin dudarlo toma aire y se lleva las manos a la cabeza, para traer a la memoria y sin más me responde:

– El haber logrado entre 70 cronistas participantes a nivel nacional, un segundo lugar donde coloqué muy en alto el nombre de mi tierra.

Así el Dr. Ramos cronista de Zacatlán, y las campanas del convento franciscano me han recordado la importancia de la investigación histórica local, regional, nacional e internacional.

Ya lo han dicho antes, el que no conoce la historia, está condenado a repetirla.

Un abrazo fraterno a todos los Cronistas,  historiadores e investigadores del mundo, por su incansable labor.

Y nada, hablando de historia, les contaré un poco de este bellísimo lugar, si me permite…

En el año 1115 la tribu Chichimeca de Xólotl se adueñan de la región. Posteriormente fue gobernada por el Tlacatecutli, Xihuitlpopoca y Atenacatzin, en 1249.

28 abril  Durante la conquista los soldados españoles tomaron posesión de tierras y sus habitantes, la región fue entonces concedida en Encomienda a Hernán López de Ávila.

En 1522 los habitantes se trasladan de Tenamitec Piedras para fogón que se localiza en el barrio de San Pedro Atmatla; en esas tierras vivieron hasta 1524. La población logró reubicarse en sus tierras de origen por 1562. Años después, en 1676 se le conoce como República de Zacatlán.

Fueron los franciscanos quienes se encargaron de evangelizar el lugar; dirigieron las obras de las iglesias y del cementerio. En 1661 el convento fue secularizado.

Si ponemos un poco de atención nos percatamos que muchos lugares aquí tienen el símbolo del Estado Vaticano. Uno de ellos es el  Restaurante Casa Fernández que una vez dentro se pueden observar los símbolos del Vaticano, ya que aquí albergó a personas que venían de Roma para supervisar las obras.

Pero continuando con la historia les cuento que el movimiento de Independencia en esta ciudad estuvo a cargo de Luis Servia y Andrés Aguilera en 1810. Un año después José Francisco Osorno, 30 de agosto de 1811, se organizó mucho mejor para la lucha. Este caudillo tuvo varias victorias y en 1817 se indulta en Zacatlán.

Desde el mirador observarán las hermosas cascadas que cual velo de novia largo y blanco dibujan el camino a las minas de oro y plata.

Se preguntarán por qué es tan famosa está bellísima región…
Zacatlán es famoso por su antiguo Conjunto Conventual Franciscano, del siglo XVI, en el que he entrado para orar por mi familia y por todas las familias necesitadas. Pidiendo una encomienda especial por las familias rotas, por los ancianos venerables y patriarcas que carecen de asistencia y cuantos están solos y sin esperanza.

He pedido hoy en su día a la Virgen de La Asunción, abrir nuestros corazones a la justicia y al amor, para que nos guíe hacía una comprensión recíproca y hacía un firme deseo de Paz Mundial.

Aquí, el tiempo parece detenerse y  por unos instantes me olvido de cronos, y si, no les miento, me gustaría volver el tiempo atrás, pero al ver algunas maquinarias de reloj y escuchar su tic-tac, regreso de vuelta a la realidad ya que aquí hay máquinas de reloj por todos lados ya que es una tradición relojera que data de inicios del siglo pasado. Así como por los paisajes de ensueño cubiertos por la niebla, al acercarme en carretera Zacatlán y sus nubes parecerían  encaminarme al mismo cielo…

Pero volvamos a las manzanas, al origen de Adán y Eva, a la garganta, no esas manzanas no, a la voz, a la palabra.

Por cierto, mi frase ha quedado inmortalizada en el Mural de La Casa Fernández; La Palabra Es Potencia de La Creación.

Volviendo a las ricas y deliciosas manzanas, yo no pudiese concebir la vida sin ellas.
De toda la vida he amado este fruto jugoso, con el que me alimenté por muchos años cuando era una niña pequeña, así lo hice con Valeck, mi caballo, ya que solíamos dar largos paseos y éste manjar era lo único que nos refrescaba y alimentaba, dando energía y calor a nuestro cuerpo.

Aquí en Zacatlán es una de las principales fuentes de ingresos, ya que los fruticultores son de suma importancia. La Tierra, Pachamama, les quiere y ellos le tratan con respeto.

Sin afán de ostentar, es sin duda también uno de los mayores productores de manzanas, duraznos,  cerezas, quesos, carne, pregunten por el mole de caderas, es sencillamente delicioso, además de los vinos, sidras y bebidas frutales, son únicas, además de mermeladas, miel y café, sí, un café riquísimo. Además de postres y pan de manzana, razón por la que se conoce como Zacatlán de las manzanas.

Les invito a conocer este bellísimo lugar, es un poema hecho realidad. Caminarán entre las nubes por el fabuloso puente de cristal. Tocarán las nubes, romperán el cielo. Vengan y admiren los murales.

De frente al cielo, un avión de la Fuerza Aérea Mexicana, listo para despegar.

* Fotografías: Gabriela López Rivera