5 años de la Orquesta Sinfónica Juvenil, donde se está por gusto: Saquicoray quien habla de las mujeres
Durante su formación musical, incluso durante su labor como docente en los primeros años tras titularse del Conservatorio de Música del Estado de México, no figuraba en sus planes convertirse en directora de orquesta. Hoy, Hilda Saquicoray Ávila desempeña esta labor al frente de la Orquesta Sinfónica Juvenil de la Universidad Autónoma del Estado de México (OSJUAEM), un proyecto que a cinco años de su formación cuenta con logros significativos.
Hilda Saquicoray habló de su trayectoria, su trabajo con la orquesta universitaria y los retos que ha afrontado en lo personal, por el hecho de ser mujer.
“Queda muy claro que la mujer siempre es criticada, eso es indiscutible. Si la mujer levanta la batuta, o puede ser demasiado femenina, puede ser muy guapa, o puede ser muy masculina, o sea nunca hay un término intermedio del cual pueda haber un análisis concreto de ‘es buena o es mala’. Y lo digo abiertamente y sé que le puede doler a muchos compañeros músicos pero muchos músicos que se jactan de tener una gran experiencia musical y que trabajan en Orquestas Sinfónicas, a pesar de que tengan un buen ojo clínico de saber diferenciar un buen director y una mala directora, sí se dejan llevar mucho por la parte femenina”, comentó.
Sin embargo, aclaró: “Siempre se menciona porque si es muy guapa, que porque si tiene presencia, porque es masculina, pero más que eso creo que es muy importante que las mujeres entiendan que las barreras sobre si tenemos alguna diferencia con los hombres, solamente viene de nosotros. En la Universidad yo te puedo decir abiertamente que jamás he sentido esa parte de por ser mujer, tal vez, y me apena decirlo, a veces lamentablemente las mujeres somos más atacadas pero por las propias mujeres”.
“Tendemos a tener una adoración natural por el hombre, o sea como que nos sentimos más seguras si un hombre dirige una orquesta, lo aplaudimos más o algo; si una mujer lo hace como que pensamos como que no, pero creo que son muchas las mujeres que llegan a caer en eso”, opinó.
Será el próximo 11 de diciembre cuando la Orquesta Sinfónica Juvenil de la UAEM celebre sus primeros 5 años de existencia: 5 años de trabajo intenso para ir superando retos, pero también de una labor que de acuerdo con la maestra Hilda Saquicoray, ha sido muy gratificante.
“Han sido 5 años difíciles porque los jóvenes que integran la orquesta son jóvenes que están por gusto, por amor, no hay un apoyo económico, solo un pequeño estímulo por su trabajo. Si la gente supiera esto valoraría muchísimo más, por la dedicación, los ensayos, el hecho de a veces invertir de su bolsa para sus pasajes porque son jóvenes estudiantes”, explicó la directora.
Las satisfacciones han sido proporcionales al esfuerzo. Entre ellas se cuenta el ver a varios jóvenes migrar a otras orquestas, “algunos ya participando como extras en la OSEM (Orquesta Sinfónica del Estado de México), otros participando ya en la Orquesta Sinfónica Mexiquense, algunos en la Orquesta Carlos Chávez, en la Orquesta Eduardo Mata de la Escuela Nacional de Música; en la Orquesta en Acapulco, en la Orquesta de SEDENA, o algunos en el extranjero, becados”.
Con poco más de un centenar de conciertos en su haber, la OSJUAEM ha tenido presentaciones en el Auditorio Nacional con Amalia Hernández y una interesantísima fusión con la Arrolladora Banda Limón, destacando también sus presentaciones con el maestro Arturo Márquez, quien además, escribió una obra especialmente para la orquesta universitaria.
En este punto, Hilda Saquicoray reconoció el apoyo que ha tenido este proyecto por parte de las autoridades universitarias, con Jorge Olvera García, como rector en su momento, para la creación de la Orquesta, y también del actual rector Alfredo Barrera Baca, así como del departamento de Difusión Cultural de la UAEM.
Pero si en sus planes no figuraba convertirse en directora de orquesta, ¿cómo es que Hilda Saquicoray terminó tomando una batuta? Un vistazo a su trayectoria nos permite conocer la respuesta.
Hilda Saquicoray es hija de Vicente Saquicoray Ávila, músico y director de orquesta de origen peruano que llegó a México, especialmente a Jalisco para tocar el violín; posteriormente formó parte de la generación de músicos que iniciaron la Orquesta Sinfónica del Estado de México.
Con estos antecedentes, Hilda Saquicoray comenzó a estudiar música a los 7 años de edad. “Sabiendo las bondades de la música, mi papá me lleva desde pequeña a aprendizajes musicales. Tuve la suerte de aprender a tocar violín, violonchelo, no eran como mi fuerte y terminé estudiando piano a la par de todos mis estudios, posteriormente me incorporo al Conservatorio de Música del Estado de México y termino la Licenciatura en Educación Musical”.
Comenzó a desempeñarse como docente y en ello, “descubro una cuestión muy noble en poder compartir un poco con los niños o con los jóvenes lo que yo aprendí. Hay como muchas historias entre los músicos, de aquellos que fueron sometidos por sus maestros, porque los maestros de música tenemos la idea de que debe de haber perfección en todo y a veces son muy duros”.
“Yo tuve la gran suerte de tener excelentes maestros de piano que eran personas que lejos de intimidar te invitaban a prepararte más y empecé a dedicarme a la docencia de una manera muy interesante después de titularme como Licenciada en Educación Musical”, detalló.
En ese momento llegó a Saquicoray Ávila, información de un proyecto desarrollado en Venezuela, que utilizaba la música como una herramienta de rescate social, algo que la inspiró a conformar la Orquesta Infantil Yamansaki, proyecto que la impulso a adentrarse a la dirección orquestal.
“Fue algo casual, porque cuando pensé en formar una orquesta infantil, lo pensé para que mi papá la dirigiera y yo coordinara, esa fue la idea de conformarlo, pero curiosamente, yo creo que él tenía algunas estrategias o ideas y en un primer encuentro de orquestas que hice en Toluca, me dijo: ‘Sabes qué, no voy a dirigir yo, dirige tú’”.
Todo estaba dispuesto para que Hilda Saquicoray tomara la batuta por primera vez, fue en la Plaza González Arratia de Toluca, con música de Cri-Cri, y la recuerda como una experiencia muy gratificante.
“Era la primera vez que yo agarraba una batuta, después él (su papá) me manda a Perú como representante de la invitación que él tenía para el Segundo Encuentro Binacional de Orquestas Sinfónicas Infantiles y Juveniles México-Perú, que lo coordinaba el maestro Wilfredo Tarazona, que era el coordinador de orquestas y coros de Perú”.
Mención especial merece la labor de este personaje, según describió Saquicoray: “Cada cierto tiempo se iba a las zonas más alejadas de Perú, inclusive a las zona del Amazonas a buscar a jóvenes talentos naturales de la música, los llevaba a su casa, los arropaba, los preparaba para que se fueran al Conservatorio en Lima y para que pudieran viajar al extranjero, entonces ella fue la primera persona con la que tuve contacto a un nivel profesional cuando prácticamente era como la tercera vez que tomaba una batuta, llevando música mexicana, y de ahí se comenzó a derivar esto y empezó una cadena de sucesos maravillosos, pero no era mi intención ser directora de orquesta, realmente no lo era”.
Los logros con la Orquesta Infantil Yamansaki también fueron importantes: “Era una orquesta privada con niños, esos niños se convierten en jóvenes y la sorpresa es que no salían de la Orquesta, seguían ahí, entonces empezamos a vincularnos con cuestiones del Sistema Nacional de Fomento Musical de CONACULTA, empezamos a viajar, a ir a encuentros de orquestas; curiosamente me invita a adentrarme a la dirección orquestal y empiezo a estudiar diplomados, cursos de dirección con algunos maestros y talleres”.
Ya con esa experiencia, le comentan la posibilidad de crear un proyecto en la UAEM: “Meto un proyecto que compite con algunos otros y les gusta la idea de que la música sea tomada como una herramienta, es decir, es un proyecto socio cultural”.
El proyecto ha evolucionado y ha crecido de manera importante, dando pie a la creación, hace un año, de la Banda Sinfónica Juvenil UAEMéx: “Esta se crea con la intención de que los alumnos de alientos en la Orquesta, tengan un mayor desarrollo porque en una Orquesta Sinfónica quienes llevan mayor peso musical son las cuerdas”.
Para conocer y apoyar las actividades culturales desarrolladas por la Universidad Autónoma del Estado de México, están disponibles las páginas de Facebook: Orquesta Sinfónica Juvenil UAEM y Banda Sinfónica Juvenil UAEMéx.
IMPULSA PROYECTO SOCIAL EN SANTA MARÍA TOTOLTEPEC
A la par de su trabajo al frente de la Orquesta Sinfónica Juvenil UAEM, Hilda Saquicoray impulsa al lado de Martha Hilda González Calderón, actualmente Secretaria del Trabajo del Estado de México, un interesante proyecto social: la conformación de una Banda Sinfónica Infantil en una zona con altos índices de delincuencia.
“Este surge hace un año con las bondades de una gran mujer, una mujer visionaria que apoya este proyecto. Se determina un área en donde haya algunos problemas de delincuencia. Se establece que sea en el conjunto habitacional “Jesús García Lovera”, en Santa María Totoltepec, se rescatan espacios, se llevan maestros para dar clases de manera gratuita, y tenemos ya un año trabajando. Ese proyecto tiene niños de 6 a 15 años de edad, es un proyecto completamente social que busca que esos niños tengan la música como una herramienta para poder empoderarse en la sociedad y no sentirse aislados”.
Sobre los resultados, refirió: “A un año, las encuestas que hemos levantado han arrojado menos uso de las tecnologías como son los teléfonos celulares, menos uso en la televisión, menos vagancia, mucho más deseo por empezar a conocer un poco más de la música orquestal, de la música de bandas sinfónicas y ya muchos niños pequeños tocando, con la intención de poder sumarse un poco más adelante de manera profesional a un conservatorio de música”.
Actualmente se atiende a 35 niños que reciben clases de flauta, clarinete, trompeta y trombón. “Les damos clases de solfeo y también se les dio en un inicio un poco de entrenamiento vocal”.
“Tenemos 5 salones de los cuales tres no tiene luz; no tenemos baño… vaya, no es una pobreza, porque mucha gente cuando hablamos del proyecto piensa que estamos llegando al rescate de niños en drogadicción y eso no existe, realmente son niños que viven en ese lugar por cuestiones de trabajo de sus papás, pero que si no se accionan actividades, sí pueden ser absorbidos por algunas cuestiones sociales incorrectas”, concluyó.

