A las carreras…

Views: 450

Pues bien, ya la sociedad ha regresado a las labores cotidianas después de las vacaciones de Semana Santa, y nosotros haremos un recuento de lo visto en las semanas pasadas.

Le decía a usted que existen varias leyes o reglas que rigen la conducta humana, nuestro comportamiento en sociedad, y, a menos que uno viva como anacoreta o asceta, está regido por una o varias de estas normas. Hay personas que ya se han percatado de éstas y tratan de usarlas a su favor, hay otros que las ignoran completamente y son víctimas de su aplicación.

¿Recuerda cuales son estas normas? No se preocupe aquí se las vamos a volver a presentar. Ojo, no son todas, hay más, pero éstas son las generales y por ende las más fáciles de identificar.

A saber:

1.-El ser humano tiende a la comodidad y es ambicioso por naturaleza.

2.- A mayor ingreso, mayor gasto.

3.- El que es fiel en lo poco, es fiel en lo mucho.

4.- Como te ven, te tratan.

5.- El que tiene el oro, hace las reglas.

Lo ideal, como siempre lo he dicho es seguir el principal Mandamiento, Amar al prójimo como a uno mismo, ahí se encierra todo.

Pero entra en juego la regla número 1, sí, amo a mi prójimo, pero me siento más cómodo estando arriba de él, y después se da uno cuenta que, gracias a la ambición, puede estar mucho más cómodo teniendo a más personas debajo de sí.  Aquí será el momento ideal de hacer una reflexión y preguntarse: ¿tengo suficiente, o quiero más? Ojalá tenga suficiente y trate bien a los que se encuentran debajo de usted. Porque si no es así, ya empezaron los problemas.

Va a querer más y a empezar a gastar más, incluso en cosas que no son tan necesarias. Su apetito voraz, causará que los niveles de producción aumenten a cifras alarmantes, al grado de que se inicie una esclavitud laboral, pues las empresas tendrán que exprimir a sus empleados para satisfacer sus necesidades o más bien sus caprichos.

Estos empleados u obreros, tendrán que destinar más horas al trabajo pues no les será suficiente; destinando, menos horas al esparcimiento y por ende, menos horas al desarrollo integral de la persona.

Entonces ya estamos envueltos en una gran vorágine, donde somos un desastre administrando nuestros recursos –el tiempo es el más importante de ellos– y tenemos la falsa idea de que ahora que ganemos más resolveremos nuestras vidas, pero no es así, ya que, si nos hacemos pelotas con poquito, ¡imagínese cuando lo hagan gerente!, sí, va a ganar más –seguramente– pero tendrá mucho menos tiempo para dedicar a otras cosas que el que tiene ahora que no lo es.

Y entonces se da cuenta que las apariencias engañan y trata de vivir una vida que no es la suya, rindiendo culto a la imagen y al tener, y se da cuenta falsamente que el dinero le ayuda a tapar todos sus problemas, pero siguen ahí, no se han resuelto, al contrario, se han hecho más grandes y requiere más cantidades de dinero para seguir tapando esos problemas.

Y nos damos cuenta de que estamos en –lo que los expertos llaman– la carrera de la rata.

Pero no se me desanime, mi intención no es abrumarlo o deprimirlo.

Todas estas semanas, y las que vienen, mi intención ha sido y será sacarlo de esa carrera para que pueda mejorar su calidad de vida.

Todo en esta vida tiene solución.

Seguimos la próxima.