El dolor

Views: 1726

Nadie puede decirle No

al Señor de las torturas

y la falsa redención.

Toma por sorpresa

cada centímetro de cuerpo

inunda los resquicios

mata la paciencia.

En el limbo de su reino

lo humano se destruye

y un animal surge de la sombra.

Berrea, ruge, aúlla

el alma por salir,

abandonar su voluntad.

El suplicio se prolonga.

Los dolores del dolor

no encuentran nombre

ante el

avasallante dolor real.

El de las fibras del músculo,

las vísceras o el hueso.

Eso sí es dolor, sabedlo

y el umbral para verlo

no es más que la puerta

de entrada al nuevo Averno.