EL PIANO
Las teclas del piano, me hacían sentir viva,
Me dolían las manos, la melodía tocaba
cada parte de mi cuerpo, vibraba,
languidecía, moría, resucitaba, se quejaba,
y un dolor intenso llegaba a mi alma.
Ella, la valiente, la que ríe,
baila, saluda, abraza, besa,
hoy se duele con la intensa melodía
que la comprende y la eleva
a la más sublime caricia,
y la hunde al amor impredecible
que la aqueja.
Pero nadie sabe…
La melodía sonaba profunda, tenue,
como el sonido del mar cuando duerme,
las manos se mecían sobre las teclas,
cuando el dolor se espaciaba en la mente,
y los recuerdos huían del presente…
El piano era un solitario escape a un amor
escondido, a un amor atrapado,
en la música que salía a borbotones
de sus manos.
La caricia que se lleva el viento,
el abrazo que se queda,
la pasión que quema los cuerpos,
cuando el abrazo no cruza la distancia,
las palabras que no alcanzan a decirse
y sólo la música parecen escucharlas…
Y tú no lo sabes…
Ella lloraba y tocaba, pareciera que el
Piano comprendiera el dolor
las notas serían más fuertes,
ella tocaba la historia más triste de amor.
Ella, Ella, Ella, la estrella del piano, la de
las notas lentas, suaves, apacibles,
había cambiado, el dolor la hacía quejarse,
como la tempestad arrasando todo, desde
las teclas blanco y negro que tocaban sus
manos.
Ella volvió…
Quizá era un amor imaginado,
ahora estaba aquí, al final
había regresado,
la vibrante melodía llena de fuerza
y pasión la había llevado a un lugar
distante, etéreo, donde las fuertes notas
inundaron la sala, y el público aplaudía…
y ella, ella, solo lloraba, y en
silencio enviaba un abrazo, que más allá
de la distancia alguien recibía.
Tú, si tú, lo sabías?
@laura

