“Es mejor tener amigos, que dinero”
Espero que se encuentre de maravilla y que haya valorado su Salud. Claro que nadie es ni está perfecto, los achaques de la vida acentuados a través del tiempo son inevitables, pero, ¡hey! Está vivo ¿no? Y eso ya es ganancia.
Expertos aseguran que parte de una vida saludable se debe también a la interacción social, una persona rodeada de gente que lo estime, ayuda a un buen desempeño del sistema inmunológico y anímico.
Y aquí es donde entra nuestra siguiente riqueza: La Social.
Vamos a empezar con nuestro primer círculo social: La Familia, que, si bien no participamos en su elección, debemos aprender a valorarla y quererla. Sí, ya sé, que, puede haber conflictos, peleas, disgustos, insultos y hasta golpes… pero es normal, –bueno, los golpes no creo– el conflicto es parte de una relación.
Repito lo que ya he dicho con anterioridad, aquí no estamos para juzgar a nadie, y cada quien sabrá qué tan rico es con respecto a la familia. Una vez un sacerdote me dijo: La Familia, como el sol, entre más lejos mejor. A la luz del tiempo, me parece que he comprendido mejor aquel consejo del padre. Se refiere a que el sol es necesario para que se dé la vida en la Tierra, pero también, estar muy cerca del sol y por mucho tiempo, puede ser perjudicial. Por eso también decía: Sana distancia, sano entendimiento.
Lo anterior, se debe a que a la Familia no la elegimos, pero hay otro grupo que sí elegimos, y de manera libre y soberana: Las Amistades y Parejas.
Dicen también por ahí que uno es el resultado de los cinco amigos más cercanos. ¿Ya notó con quién se junta?, ¿Está feliz formando parte de ese círculo social? Obviamente, como ya lo mencionamos antes, el ser humano es ambicioso por naturaleza, y es completamente entendible que se usen a los círculos sociales como medio para alcanzar un determinado fin. Un escalón en esa escalera llamada Trayectoria.
Julio Verne, el afamado escritor de novelas, menciona en Cinco Semanas en Globo que: la amistad no suele existir en seres idénticos, que no se trata de otro yo, sino de un alter ego, que la amistad inalterable se logra cuando jamás se tiene ocasión de salvarse recíprocamente, ni de hacerse servicio cualquiera. El destino separa la amistad a veces, pero la simpatía los vuelve a unir.
Recuerdo también que mi padre siempre dice: Es mejor tener amigos, que dinero. Y en eso también hay razón, pues cuántas veces, en la vida se enfrentan situaciones y es gracias a las amistades que se pueden resolver: desde, prestarnos dinero, o dejarnos vivir por un tiempo en su casa, o darnos algo de comida, hasta recomendarnos para desempeñar algún puesto laboral, agilizar algún trámite por medio de su intercesión… la lista es interminable.
Ojo, no con esto quiero decir que se tenga que sacar siempre provecho de las amistades, sino, encontrar el punto medio. Uno qué más quisiera que nunca molestar a nadie, pero la vida está llena de vicisitudes, y como dicen: Si la pena se comparte, es menos la carga, no todo se trata de dinero –ya lo hemos dicho hasta el cansancio– a veces sólo basta con tener gente a nuestro lado, sin decir nada, más que disfrutar de su compañía, para sentirnos revitalizados, para llenarnos de energía y volver a la carga.
Trabaje en fortalecer sus redes sociales, –no me refiero a las aplicaciones de internet– identifique a las personas más valiosas en su vida, son su apoyo, su lugar al cual regresar cuando se sienta cansado y fatigado. Si son parte de su familia ¡Enhorabuena! Si no… ¡Enhorabuena!

