+Fernando Díaz Juárez será un excelente presidente del Tribunal Superior de Justicia; el desaseo de Ricardo Sodi Cuellar; altas metas de Ricardo Moreno; el dilema del SUTEYM
La frase:
La conquista, lo mismo que el poder de imposición, ha de aportar, cosa esencial en toda sociedad humana, algún beneficio consigo, o bien los hombres con toda su fuerza la rechazarán.
Thomas Carlyle
LA SUCESIÓN EN EL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA
Dicen que cuando la perra es brava, muerde hasta los de casa. Eso dejó claro el magistrado Ricardo Sodi Cuellar, saliente titular del Poder Judicial del Estado de México, quien no sólo sigue adelante en su objetivo de convertirse en junio próximo en integrante de la Suprema Corte de Justicia de la entidad, sino que, además, estaría llevando a cabo un plan muy bien articulado para heredar el cargo de Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de México a uno de los suyos.
De acuerdo con lo comentado por magistrados del Máximo Tribunal de Justicia de esta entidad, don Ricardo Sodi Cuellar dio el albazo para nombrar a quien sería horas después designado como presidente interino del Poder Judicial del Estado de México, cargo que él deja por haber concluido el periodo legal para el cual fue electo por los diputados mexiquenses.
El delfín de Sodi Cuellar sería el magistrado Fernando Díaz Juárez, quien de último momento logró los acuerdos necesarios con la también magistrada Alejandra Almazán Barrera para integrar una fórmula de unidad que pueda encabezar al Poder Judicial mexiquense de aquí a junio de 2025, cuando el Instituto Nacional Electoral realice la elección federal en la que se elegirá la primera parte de integrantes del Poder Judicial Federal y de paso les den chance de definir a las magistradas y magistrados que tendrán la encomienda de encabezar su similar mexiquense.
Lo malo, es que supuestamente a Ricardo Sodi Cuellar se le adelantó el reloj y ese anuncio lo hizo de manera informal, a través de un grupo de WhatsApp en el que están integrados todos los que actualmente ocupan un sillón en el pleno del Poder Legislativo mexiquense. Ahí les anunció que, según él, ya había un acuerdo y que éste era la mejor vía de dar salida a un asunto que parecía estar atorado en las más altas esferas de decisión del Estado de México, lo que implicaría a la gobernadora Delfina Gómez Álvarez y a las diputadas y diputados locales de esta entidad.
Los diputados todavía ni siquiera sesionaban, menos aún, formalmente conocían la propuesta para llegar a algún acuerdo sobre la designación, pero el licenciado Sodi Cuellar ya lo había anunciado y hasta lo festejaba como un acto de unidad que pondría a salvo los valores de la justicia que siempre ha impulsado el Poder Judicial de esta entidad.
Por supuesto que no todos estuvieron de acuerdo con la supuesta decisión tomada sobre el futuro del Tribunal Superior de Justicia, y menos todavía sobre la forma en que esto se hizo, pues a la mayoría de magistradas y magistrados les pareció una absoluta falta de respeto que la fórmula no se hubiera consensado y que ni siquiera se tomó la molestia de someter el asunto a un mecanismo más avanzado que no fuera la imposición.
Pues se quiera ver como se quiera observar el asunto, lo único que estaría haciendo el licenciado Sodi Cuellar es impulsar una idea manipulada entre los integrantes del Poder Judicial para que todos la apoyaran y fueran juntos a la votación del pleno, la cual evidentemente sería realmente un simple trámite para avalar una decisión que ya estaba tomada.
Pero no todos accedieron a esta forma de manipulación y hubo quienes ya expresaron su inconformidad con el poco tacto de Sodi Cuellar, quienes exigen que lo que casi, casi, les ordenó el presidente saliente del Poder Judicial sea una fórmula que, de entrada, se descarte como propuesta para los diputados que tendrán a su cargo la designación del presidente o presidenta interino del Tribunal Superior de Justicia.
Ahora se tendrá que buscar una nueva ruta para la designación del presidente o presidenta del Poder Judicial del Estado de México, pues, se advierte, que si esos nombres se repiten en el Poder Legislativo mexiquense lo único que estará demostrándose es que el proceso de designación estuvo manipulado desde el principio y que alguna fuerza oscura ya tenía la decisión tomada, sin importar lo que los magistrados opinaran.
Este será evidentemente un asunto más que tendrá que cargar Ricardo Sodi Cuellar en su espalda, pues las consecuencias políticas y jurídicas que su actuación podrían tener graves repercusiones en el futuro inmediato del Poder Judicial, incluso en los resultados que aporte la elección federal a la cual está convocando el Instituto Nacional Electoral.
En política, la forma es fondo, y ésta fue una forma por demás desaseada y desacertada de querer conducir un proceso interno sumamente importante para uno de los tres Poderes que es columna vertebral del equilibrio de fuerzas políticas en el Gobierno del Estado de México. Pifia, no cabe duda.
Pero independientemente del riegue en el manejo de Sodi, Fernando Díaz Juárez es un excelente abogado, con un impecable manejo como funcionario y su carrera política es ascendente y muy bien llevada.
Dicha carrera la inició como secretario particular del entonces secretario General de Gobierno Víctor Humberto Benítez Treviño, continuó como Comisionado de COPRISEM en el Estado de México. Ha sido presidente de la Junta de Conciliación y Arbitraje y director General en la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), y desde hace algunos años se convirtió en magistrado del tribunal.
LOS ÚLTIMOS DÍAS DEL SUTEYM
El Sindicato Único de Trabajadores del Estado y Municipios (Suteym) atraviesa por uno de sus momentos más complicados de su historia. Esa que fue la central sindical más poderosa del Estado de México, pues concentraba a todos los empleados gubernamentales sindicalizados, hoy enfrenta retos de liquidez y de credibilidad que lo ponen en punto de rompimiento inminente.
Basta sólo con revisar lo que sucede en el Ayuntamiento de Ecatepec, donde la nueva presidenta municipal, Azucena Cisneros Coss, fue prácticamente desplazada por el movimiento sindical que, para apaciguar las aguas de la política estatal, tuvo que recibir un fuerte impulso del Gobierno del Estado de México para reunir los recursos necesarios para hacer frente a la nómina de aproximadamente 2 mil trabajadores a quienes la administración municipal saliente, que encabezó en su momento Fernando Vilchis Contreras, no fue capaz de pagar salarios, aguinaldos, primas vacacionales y otras prestaciones.
Es cierto que a la vista de la mayoría el Suteym demostró su fuerza al lograr que se pagara a los empleados municipales sindicalizados de Ecatepec, pero, si se analiza, con ello perdió más ese sindicato de lo que en realidad ganó como organización laboralista.

¿Por qué afirmo esto? Evidentemente se pagó a los empleados municipales de Ecatepec mediante un préstamo que el Gobierno del Estado de México hizo al ayuntamiento de esa localidad, no se hizo con recursos municipales, lo que deja expuesta la precaria situación financiera en que quedó esa localidad tras el cambio de autoridades municipales, por lo que el sindicato mismo está demostrando su debilidad como organización laboral. Es decir, políticamente fuerte, pero financieramente muy, muy, débil.
En realidad, al ritmo que va, ese sindicato perderá su capacidad de captación de ingresos, vía cuotas sindicales, en los municipios más importantes del Estado de México, entre ellos Ecatepec, que es la entidad más poblada de la República Mexicana, y si ahí no tienen fortaleza, menos la tendrán en otros municipios infinitamente más pequeños como Santo Tomás de los Plátanos, Aculco o San Martín de las Pirámides, donde tampoco hay para pagar la nómina municipal. Municipios débiles financieramente, representaciones sindicales inexistentes prácticamente.
METAS MUY ALTAS DE RICARDO MORENO

El Ayuntamiento de Toluca, que hoy encabeza el morenista Ricardo Moreno Bastida, arrancó operaciones con muy buenos deseos y metas muy altas. Sin embargo, en lo que fue la primera conferencia de prensa del edil, mostró que falta mucho más que eso, para traducir las promesas de campaña en acciones y obras tangibles para la población.
La credibilidad de Moreno Bastida y del partido político que impulsó sus aspiraciones está en entredicho, pende de un hilo, pues a la población hoy ya no se le marea con cifras alegres y la consignación de uno o dos dizque peligrosos delincuentes para impactar en el decaído ánimo social y ser capaces de revertir la desconfianza que hoy impera en la autoridad municipal.
Como el pintoresco líder estatal del PRI, Isidro Pastor Medrano, dio alguna vez a sus candidatos, un par de tenis y una canasta de huevos sería lo mínimamente necesario para demostrar a la gente que las cosas van a ser diferentes. Es tiempo de demostrar y no de marear a nadie con el discurso.


