LA OBRA MARAVILLOSA DE JULIO VERNE

Views: 486

Una de sus máximas fue Instruir deleitando; así comprendemos que la ciencia y tecnología que le interesaban era la que tuviera aplicación real en sus novelas.

HÉCTOR SERVADAC   (1877)

En la costa de Algiers, el capitán Héctor Servadac y Ben Zoof, se dan cuenta de que la tierra donde viven se ha separado del planeta a causa de un cometa. Su mundo ha cambiado bruscamente, pero deciden unirse y empezar a construir una pequeña colonia hasta que retornen a la Tierra dentro de dos años.

Comentarios y curiosidades: el autor sabía fehacientemente que era imposible que una colonia humana viajase en un aerolito por el espacio, aún así la novela ofrece una vista bastante científica y real de lo que pudiera suceder en un viaje así.

El apellido del héroe Servadac al revés se lee cadavres (cadáveres en francés)

En esta novela, los ingleses son ridiculizados al extremo (como ya lo había mencionado antes). Además de que noté algo muy curioso también en otra de sus obras: Claudio Bombarnac (de la que hablaré en su momento) vemos cómo los ingleses se aíslan del resto del grupo, encerrados en su mundo ¿guiño al Brexit?

Otro tema interesante y que además he detectado en otros autores como Dickens o Wilde, es el odio desmedido a los judíos. En otra de sus obras: Martín Paz (de la que también hablaré en su momento) los judíos son representados como avaros y maliciosos, de hecho, esta novela, la de Servadac, se llegó a considerar antisemita.

¿Si creen que las películas de asteroides que chocan con la Tierra, como Don´t Look Up –No Mires Arriba, en español–, donde hay personas que no creen en ese  suceso a pesar de que se les presentan pruebas científicas, y que hay gente avara que al descubrir que el meteorito está completamente forrado de material precioso creé que puede lucrar con él en la Tierra, es invento de Hollywood? Les tengo noticias, hay alguien que se les adelantó hace más de un siglo.

Dato extra: En esta obra, el aislamiento del puñado de humanos, dura dos años. Recordará el benévolo lector que con la reciente pandemia estuvimos también dos años aislados. ¿Coincidencia?