Martes con M de Mito: Rentar una casa es tirar dinero a la basura

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La tierra siempre ha simbolizado riqueza y poder. Desde el inicio de los tiempos, los reinos y los imperios han buscado expandirse para dominar y conquistar el mayor número de extensión territorial.

Esto digamos que se aplicó en la antigüedad, porque en la época moderna, a partir de la revolución francesa, se puso un freno de mano a esta situación. Bueno, más o menos porque las potencias europeas se siguieron repartiendo las tierras del África a su conveniencia. Pero a lo que voy es que hoy, ya está muy definida la autodeterminación de los pueblos, La tierra es de quien la trabaja dice el lema de nuestra revolución.

Sin embargo, hoy, ya no trabajamos la tierra, también trabajamos otros servicios intangibles: comercio y servicios electrónicos que prácticamente se pueden llevar a cabo y desarrollarse con toda naturalidad desde cualquier parte del mundo. El mundo ya se aplanó –recuerde que ya lo hemos mencionado– en cuestión de horas podemos trasladarnos a la China, y en vivo podemos ver directamente los acontecimientos en el momento en que están ocurriendo desde la pantalla de nuestro teléfono celular.  Teniendo esto en mente, y a raíz de la Pandemia el famoso Covid-19, el mundo se dio cuenta de que puede trabajar no sólo desde su casa, sino prácticamente desde cualquier punto del mundo con conexión a Internet.

Sé que es difícil arrancar una idea de raíz, sobre todo cuando se ha llevado a cabo durante siglos y siglos. Pero, no podemos dar la espalda a la verdad: Hoy, la gente joven posterga el matrimonio y la paternidad hasta prácticamente extinguir su posibilidad. Las parejas ya no encuentran límites geográficos para relacionarse e iniciar una vida juntos; son incontables los casos de alemanes, coreanos, ingleses, italianos, suizos, iraníes, marroquís, sudafricanos, rusos que unen sus vidas con mexicanos.

Las posibilidades para viajar se han puesto al alcance de muchas manos. Y cada vez más, se hace énfasis en la idea de ser ciudadanos del mundo.

Eso sin contar la filosofía minimalista que indica que no se necesita de mucho para vivir. Entonces la gente, hoy, empieza a preferir vivir experiencias. Y se da cuenta de que no necesariamente debe quedarse en un solo lugar para vivir, y si a eso le sumamos que la renta la pueden hacer deducible de impuestos, pues desarrollan la estrategia de rentar un determinado lugar por un determinado periodo de tiempo y después pueden migrar a otra localidad, para conocer más gente y desarrollar más negocios o relaciones laborales y personales.

Ya que, comprar una casa, es atarse 30 años o más pagando una deuda, ¡un gran pasivo!, porque la casa como tal no va a generar ninguna rentabilidad, al contrario, se tendrá que incurrir además en otros gastos como mantenimiento, pago de agua, predial, remodelaciones, ampliaciones, reparaciones, que nunca terminarán, porque siempre habrá que mantenerla. Y además se estarán quedando en un determinado lugar. Y la gente se ha dado cuenta que puede pagar mucho menos por rentar una casa o departamento en sitios que de otro modo nunca hubieran podido tener acceso a ellos.

Entonces llegan a vivir a ese inmueble, pagan la renta por un tiempo, conocen a su pareja, por azares del destino, la pareja se va a trabajar a Estados Unidos, y con facilidad pueden moverse de residencia, después se dan cuenta del teletrabajo y ven que pueden desarrollarse profesionalmente trabajando desde Playa del Carmen, y de igual modo, se mueven y trasladan sin gran dificultad. El pago de renta les significó deducibilidad de impuestos, de alguna manera les fue rentable.

Si se toma la decisión de manera razonable, en la gran mayoría de los casos será muchísimo mejor rentar que comprar, ya que el dinero destinado para comprar un solo activo puede destinarse a otras inversiones que nos ayudarán en el futuro.

Tener la idea de que la renta se va a la basura sería equivalente a pensar que gastar en comida se va a la basura, el cine se va a la basura, la gasolina se va a la basura, la ropa se va a la basura…

Por su puesto, al final la decisión es totalmente suya, aquí sólo derribamos paradigmas.