+El infierno que se vive al interior de las cárceles mexiquenses y la inacción gubernamental; Los lazos de Morena y la delincuencia organizada son puestos al descubierto y nadie hace nada

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La frase:

Soy un hombre libre, aunque esté en prisión.

HENRI CHARRIERE EN PAPILLON

EL INFIERNO DE TODOS TAN TEMIDO

No es ninguna novedad que en los penales del Estado de México se cometan extorsiones, abusos y se cobre renta a las personas que ahí están privadas de la libertad. Hace unos 10 años se puso en evidencia, con videos y testimonios muy crudos de internos de algunos penales, la forma tan salvaje como eran golpeados hasta dejarlos inconscientes y vejaciones como quemarlos con objetos calientes para forzarlos a realizar tareas denigrantes o simplemente entregar fuertes cantidades de dinero a quienes tienen el control dentro de las penitenciarías.

Lamentablemente eso no ha cambiado, quizá lo único distinto es que hoy existen más medios para hacer públicas las denuncias sobre lo que ahí sucede, pero los organismos de control y vigilancia siguen sin hacer nada al respecto. Por ejemplo, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México fue omisa hace diez años cuando se presentaron esos casos, y lo sigue siendo ahora, una década después, y sólo se limita a abrir investigaciones y a, supuestamente, hacer recomendaciones que son prácticamente llamados a misa, el que quiere los escucha y el que no, pues no. Myrna no hizo absolutamente nada por ellos.

Esto es cíclico, lamentablemente. Administraciones van, administraciones vienen, colores de partido en el gobierno cambian, pero de fondo, nada es distinto a lo ocurrido hace diez años, sólo son diferentes los actores, pero tanto los que sufren esas vejaciones como los que las provocan siguen siendo casi los mismos, y nunca, lamentablemente, ha habido solución real a este problema.

Ahora se vuelve a presentar tal situación, a través de familiares de personas privadas de la libertad que denuncian que quienes están presos están siendo extorsionados, con acciones desde pedir que en lugar de llevar un jabón de baño les lleven dos o más, para que los restantes los puedan vender o utilizar de algún modo para su beneficio personal. Pero hay mucho más, pues en la cárcel todo tiene precio, y este precio es por la vida, porque quienes están privados de la libertad tienen que soportar de todo con tal de que no los maten.

Sí, porque la sanción mayor para cualquier interno de las cárceles mexiquenses es justo que los maten, si ellos no cumplen las exigencias de los grupos internos de poder simplemente son golpeados hasta morir, y así se presentan todos los días casos de personas que extrañamente amanecen colgados de las rejas o simplemente tundidos a golpes en las literas, las cuales, por cierto, también tienen preso para quien no quiera dormir parado o colgado.

La visa en prisión (es más difícil que las visas arancelarias de Lord Arancel o sea Trump) es muy difícil, tanto para quienes están ahí dentro como para sus familiares que están fuera, quienes no viven la ausencia de libertad, pero sí enfrentan un auténtico calvario tratando de mantener con vida y a salvo a sus parientes, lo cual únicamente se puede hacer con cantidades de dinero que parece que nunca tendrán fin.

Las clausuras del Operativo Liberación.

Esa es la realidad de las penitenciarías mexiquenses, lo mismo en Almoloya de Juárez, en Tenancingo que en otras de talla mayor como Barrientos, en Tlalnepantla, o La Perla, en Nezahualcóyotl, son sitios donde se enfrentan todo tipo de excesos, fomentados desde las dizque autoridades que dirigen la vida carcelaria, la cual está plagada de corrupción y encubrimiento.

A la fecha no hay poder humano que haya hecho algo de fondo para controlar esa problemática, y es cierto que la mayoría de las personas que están internas en las penitenciarías están ahí no por ser buenas personas, pero también hay inocentes y otros que cayeron ahí por falta de oportunidades económicas, porque los recursos no les alcanzan para recobrar la libertad, a pesar de que las fianzas con las que podrían salir son en cifras que cualquiera pudiera pensar que son alcanzables, pero no es así.

Los organismos que supuestamente defienden los derechos humanos de las personas, del cual el número uno es el derecho a la vida, se convierten en mudos espectadores, pues si en realidad quisieran darse cuenta de los excesos y abusos que se cometen en las cárceles del Estado de Méxicono se necesitaría ser un gran investigador y mucho menos ver más allá de lo evidente, lo que realmente se necesita es voluntad política para actuar, enérgicamente, en contra de quienes alientan esas conductas.

Es tiempo de que se recobre la dignidad de las personas privadas de la libertad, sea cual sea la razón por la que están detrás de las rejas, y, de paso, combatir los altos niveles de corrupción e impunidad que privan en el ambiente carcelario.

Lo que evidenció el Operativo Liberación

La Operación Liberación fue un megaoperativo realizado en el Estado de México para combatir la extorsión y desmantelar redes criminales vinculadas con la Familia Michoacana. Este operativo, que involucró a 63 células operativas y 2 mil 866 elementos de seguridad, resultó en la detención de 8 personas y la intervención de 52 establecimientos en 14 municipios, incluyendo casas de materiales, minas y carnicerías. La operación buscó desarticular el acaparamiento de mercancías y la violencia en los mercados locales, asegurando que los comerciantes solo adquieran productos en establecimientos autorizados por los criminales.

Pero, además, permitió evidenciar qué tan podrido está el aparato político hoy encabezado mayoritariamente por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). De las ocho personas detenidas en este operativo, dos son militantes activos o tienen relación de sangre con ese partido político, lo que debería encender las alarmas de los electores para que se ponga mayor atención a qué clase de personas estamos llevando los ciudadanos al poder.

En Ixtapan de la Sal, la tercera regidora de ese gobierno municipal fue ya puesta formalmente en reclusión acusada de extorsión y secuestro exprés, porque presumiblemente era la encargada de pasear a empresarios de la zona para convencerlos de aportar a favor de La Familia Michoacana a cambio de no secuestrarlos y hacerles un daño mayor.

La regidora de Ixtapan, detenida.

Obviamente las acusaciones en su contra se tendrán que comprobar fielmente, pero lo el momento sabemos quién es, a qué Movimiento político pertenece, y cómo supuestamente se movía.

En Valle de Bravo se detuvo a un empresario que, hasta donde se sabe, era el encargado de controlar, con el apoyo del mismo grupo delictivo, la venta de materiales para la construcción en la región poniente del Estado de México.

Lo interesante desde el punto de vista político es que ese hombre es padre de un regidor de la actual administración municipal. Piensa mal y acertarás, dice el dicho, y nada más habría que revisar ¿con dinero de quién o quiénes se hizo la campaña política del citado regidor vallesano para que hoy esté en el poder?

Ambos casos permiten visualizar un grado muy alto de relación entre los grupos delictivos, en este caso La Familia Michoacana, y quienes actualmente ejercen el poder político en el Estado de México, coincidentemente ambos casos manchan, ensucian, embarran a Morena, lo que, de paso, echa por la borda aquellos principios que tanto han publicitado en ese partido político, de no robar, no mentir y no traicionar al pueblo.

Y cómo no se va a mentir, a engañar y traicionar a los habitantes del Estado de México si sus autoridades son operadores políticos de quienes siembran la violencia y el horror en esta entidad. Ahora ya sabemos de quién cuidarnos…