Vivir más y vivir mejor: la prevención como clave para envejecer con autonomía
En México, vivir más ya no es el único desafío del envejecimiento; ahora el verdadero reto es hacerlo con autonomía. Sin embargo, este no es un fenómeno exclusivo del país. La población mundial está envejeciendo rápidamente y se espera que el número de personas mayores de 60 años crezca más de un tercio en la próxima década, hasta alcanzar los 2.1 mil millones para 20501. En nuestro país, donde más de 32 millones de personas tienen 50 años o más, fortalecer la prevención y el cuidado de la salud a lo largo de la vida es fundamental para mantener la capacidad funcional, así como la independencia, la autonomía y el bienestar en la vejez.
Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconocen que el envejecimiento saludable no se mide únicamente por la esperanza de vida, sino por la capacidad funcional de las personas para continuar realizando las actividades que valoran y les dan bienestar. En este contexto, especialistas advierten sobre padecimientos prevenibles poco visibilizados que pueden comprometer esa independencia y afectar no solo a quienes los padecen, sino también la vida de sus familias y cuidadores.
En el marco del Día Nacional de las Personas Adultas Mayores (28 de agosto), resulta fundamental ampliar la conversación sobre la prevención como parte del envejecimiento saludable. Además del control de las enfermedades crónicas más frecuentes, también es necesario considerar padecimientos como el herpes zóster, cuyo riesgo aumenta con la edad, debido a la inmunosenescencia, el proceso natural por el que el sistema inmunológico pierde eficacia con el paso de los años 5.
Se estima que una de cada tres personas desarrollará herpes zóster a lo largo de su vida, y que el riesgo aumenta considerablemente a partir de los 50 años, especialmente en personas que viven con enfermedades crónicas6,8. En esta población, el riesgo de desarrollar herpes zóster puede ser hasta 41% mayor en personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)6, 38% mayor en quienes viven con diabetes7, 34% mayor en personas con enfermedades cardiovasculares6 y 29% mayor en quienes presentan enfermedad renal crónica6.
Aunque suele identificarse por la aparición de una erupción en la piel, el herpes zóster puede tener consecuencias que van mucho más allá6. El dolor intenso que provoca puede persistir durante semanas, meses o incluso años como consecuencia de una complicación conocida como neuralgia posherpética8, afectando el descanso, la salud mental y actividades cotidianas como trabajar, caminar, ir de compras, vestirse o salir de casa6, 9,10. Diversos estudios han demostrado que esta enfermedad puede reducir significativamente la calidad de vida y la capacidad funcional de las personas mayores, favoreciendo la pérdida de independencia 6,10.
“Cuando hablamos de envejecimiento saludable solemos pensar en controlar enfermedades crónicas, pero pocas veces hablamos de aquellas ‘enfermedades silenciosas’ que pueden cambiar la vida de una persona prácticamente de un día para otro. El herpes zóster puede limitar la capacidad para realizar actividades básicas y comprometer la autonomía. Por eso, la prevención también significa proteger la calidad de vida y ayudar a que las personas lleguen a la vejez conservando su independencia”, señaló la Dra. Gloria Huerta, gerente médico Sr. de Vacunas en GSK México.
La pérdida de independencia rara vez afecta únicamente al paciente. Cuando un adulto mayor requiere ayuda para realizar actividades básicas, toda su red de apoyo también se transforma. En México, más de 31 millones de personas participan en labores de cuidados, principalmente mujeres, quienes con frecuencia reorganizan su tiempo, su economía y su vida laboral para atender a un familiar11. Por ello, la prevención de enfermedades que puedan generar dependencia también representa una oportunidad para reducir la carga física, emocional y económica que enfrentan muchas familias mexicanas.
Además, estudios recientes muestran que aún existen oportunidades para fortalecer la cultura de prevención en México. Según datos de la ENASEM 2024, aproximadamente el 62% de las personas de 50 años y más reportó haberse vacunado contra influenza y apenas 25% contra neumonía2, lo que refleja la importancia de promover un mayor conocimiento sobre las estrategias preventivas recomendadas para cada etapa de la vida.
Mantener un adecuado control de las enfermedades crónicas, acudir periódicamente a revisión médica y conversar con profesionales de la salud sobre las medidas preventivas disponibles —incluida la vacunación, cuando esté indicada— puede contribuir a preservar la independencia y disfrutar una mejor calidad de vida durante más tiempo.
El Día Nacional de las Personas Adultas Mayores es una fecha que nos recuerda que el envejecimiento es una etapa natural de la vida y que es importante vivirla con la mejor calidad posible, a través de una buena alimentación, ejercicio y cuidado de la salud.

