Mi experiencia con Moby Dick

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Hace unos meses pude escribir en esta misma columna sobre la película The Whale, protagonizada por Brendan Fraser, película que hace unos pocos días tuve oportunidad de ver nuevamente y que trajo a mi nuevamente grandes reflexiones, no obstante, desde que vi la película por primera vez me dieron muchas ganas de leer Moby Dick, esto puesto que es la base central de la trama al hacer reflexiones parecidas en torno a la situación del protagonista quien destruyo su vida por aferrarse al dolor y la culpa que le causaban sus propias decisiones. 

Sin embargo, Moby Dick tiene otra interpretación, escrita por Herman Melville, cuenta la historia de un pequeño barco cazador de ballenas que busca cazar una ballena blanca llamada Moby Dick, el capitán, el capitán Ahab se enfrasca en un viaje de venganza que pone en un riesgo brutal a su tripulación, tratando de darle muerte a la ballena. La interpretación es que muchas veces esperamos a que pasen cosas en nuestras vidas para poder ser felices situación con la que me veo sumamente reflejado, pues al menos en lo personal y tratando de conectar con el lector, muchas veces esperamos a que lleguen ciertas cosas como un titulo o un nuevo trabajo para poder empezar a disfrutar la vida. 

Claramente, la vida está llena de obstáculos y es correcto enfrentarlos con valentía, y muchas veces las personas piensan que la vida va mal por tantos retos (que muchas veces podrían llegar a ser bastante feas), pero quizás lo importante esta en poder disfrutar de los pequeños logros; es así que se hace la metáfora con el capitán Ahab que espera a cazar a la ballena para poder disfrutar de su vida. En si Moby Dick es una historia bastante pesimista, dado que esta en nuestra naturaleza buscar nuevas metas, no obstante, hay que saber reconocer en que momento disfrutar de la vida ya que sino estamos en el constante juego del gato y el ratón. 

Que no se malentiendan mis palabras en cuanto a que no este a favor del desarrollo de las personas, dado que, al contrario, soy sumamente fan de las personas que luchan día a día para no rendirse (sentimiento que todos los días me hace amar la docencia a pesar de sus muchas limitaciones), pero el disfrutar del proceso es lo que lleva a las personas a un verdadero desarrollo, no obstante, el enfrascarse con una meta llega a ser bastante malo para algunas personas. 

Es importante resaltarlo, dado que hay jóvenes que se suicidan por no tolerar la decepción, por no lograr las metas que tanto anhelan, por tanto, la moraleja de Moby Dick es precisamente el no rendirse pero el perdonarse a si mismo en caso de no lograr nuestros objetivos.