Una idea de porque Charlie Parker y John Coltrane sonaban como sonaban (Última parte)

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Julio Cortázar escribió en 1967 El perseguidor,  uno de sus más célebres cuentos, inspirado en la desesperada figura del saxofonista Charlie Parker. Aquel músico que fuera categorizado por muchos críticos como el jazzista más importante del siglo XX. En una de las líneas de este cuento, Cortázar lo describe como: un pobre diablo enfermo y vicioso y sin voluntad y lleno de poesía y de talento. Es correcto, pues realmente ese era Charlie Parker. Sin duda el saxofón es el objeto de su mayor creatividad, y si fuera poco pedir, sonaba poesía cuando lo tomaba en sus manos. No todo fue virtuosismo, su más grande tragedia fue encontrarse con la heroína y el alcohol, que lo hundieron en un laberinto que acabó con su vida a tan solo treinta y cuatro años de su comienzo. Inclusive muchos dicen que el sobrenombre Bird  se lo ganó por sus ansias de volar y de forma natural darle vida al sax.  Parecía que solamente aleteaba con el mismo impulso del viento y el soporte de los huesos de sus apasionadas alas, parecía que no implicaba ningún esfuerzo, tal cual un Bird que únicamente requiere llenar sus pulmones de aire para cantar en lo más alto sin fallar una sola nota.

No obstante algunos detractores aseguraban que sólo se trataba de un tipo que amaba el pollo frito. Sin duda prefiero apegarme a la idea primera. Todo parece iniciar persiguiendo la sobrevivencia, fregando platos en un restaurante donde Art Tatum, tocaba el piano y tras varias experiencias importantes, Charlie Parker entra en la banda del pianista, Jay McShann, con quien permanecerá hasta 1942, siendo un elemento fundamental en la sección de saxos. Con él graba sus primeros discos importantes y en ellos está el germen del genio extraordinario que vendría poco después. En una de las estancias de la orquesta de McShann en el Savoy Ballroom de Harlem, se cruza por primera vez con quien seria su alter ego musical, el trompetista, Dizzy Gillespie McShann, decide regresar con la orquesta a Kansas City, Parker se queda en New York siendo ya parte de la agitada vida musical, optó por quedarse en New York, y participar en la agitada vida musical de la ciudad. De aquel periodo no hay grabaciones debido a la prohibición de grabar discos que se prolongó hasta bien entrado 1944.

Más tarde se formaría la primera bigband bop de la historia; estamos hablando de la orquesta de Billy Eckstines y por la que desfilarían futuros gigantes del jazz moderno: Art Blakey, Miles Davis o Tadd Dameron. Bird, dejó pronto la orquesta y forma un cuarteto para tocar en el club Three Deuces de la Calle 52 en una sesión liderada por el guitarrista Tiny Grimes para el sello Savoy. El bebop, estaba a punto de llegar. En 1945, Charlie Parker grabará junto a Dizzy Gillespie, una serie de discos que, para la historia, quedaran como los primeros verdaderos testimonios de esa nueva forma de jazz.

Ahora bien, un buen día dijo Charlie Parker: Aprende los cambios y después olvídalos. Mientras estudies la teoría del jazz, debieras estar consciente de tu meta en esos términos, o sea, debieras pasar más allá de la teoría. Esto implicaría que si escuchas un gran solo, el que toca no está pensando, II-V-I, onda blues, AABA, escala alterada, por ejemplo. Eso es algo que ya han hecho muchos años atrás. Los músicos con años de experiencia han interiorizado estos datos hasta el punto de que ya casi no tienen que pensar en ellos. El “escucha” escuchará y ya dirá.

No hay que olvidar entonces que la técnica clásica requiere más precisión y es menos personalizada porque el compositor determina la técnica necesaria para la interpretación de su pieza en comparación con escalas o patrones preferidos del músico de jazz. El músico de jazz a menudo tiene poco control de los comienzos y finales de sus notas que es causado por un movimiento inadvertido en el tono y/o el color del tono. A los músicos de jazz rara vez se les pide que realicen dinámicas suaves y a menudo necesitan desarrollar su capacidad con una gama más amplia de dinámicas.  Sin embargo, el saxofonista necesita ser más matizado y sensible al actuar en el género clásico.

El artista necesita prestar más atención a su dinámica, articulación y timbre en el género clásico, mientras que el intérprete de jazz puede ser imprudente con estas cualidades de desempeño. Entonces, hay que destacar que en el Jazz se advierte toda una gama de sonoridades impactantes cuyos adjetivos deben tener un significado muy diferente al impuesto por el uso y la costumbre. La entonación y la intensidad y matices de los sonidos son tan variadas en el Jazz y tan singulares en cada intérprete, que resulta preferible referirse a cada caso en particular, ya sean grupos o individuos, pues hay tantos sonidos diferentes como artistas de categoría ha producido esta música.

Los grandes músicos han aprendido a saber cómo se ven y como se sienten en su instrumento los acordes y las escalas. De aquí concluimos por qué Coltrane y Parker se escuchan como se escuchaban. En la misma línea hay que decir que la característica más obvia desde el inicio de este género es que el Jazz es una música rápida locamente sincopada en contraposición a la clásica métrica de la música europea. Esta tendencia de complejidad rítmica ha llamado la atención y ha provocado que músicos de todo el mundo se concentren en su estudio. Sin duda Parker y Coltrane aportaron la esencia creativa y auditiva que le dio más vida a esta magia que tanta atención ha generado inclusive en el nivel teórico y; sin embargo, la música está ahí y por ello, se escuchan como se escuchan.