3 Sonetos
Cobíjate mi cuerpo
Caminando entre charcos de osadía
he tocado un rostro de madrugada,
empapado en silencio de arbolada,
detrás de los susurros de la lluvia.
Arrastrando tus pasos desalmada
tu sombra en otro rostro persuadía.
Utópicas tus mañas; parecía
atizar humo tu lengua de hada.
Cobíjate mi cuerpo sin deseo
ten, saborea mis huesos ahora vanos
triste imagen dispuesta en un museo
Más allá tú, reina muere en mis manos;
tus nalgas montaré en gris paseo
tu lengua arrastraré sobre gusanos.
Mirada escurridiza
Mírame; siete pasos me transportan
dentro de tu mirada escurridiza
entre neblina va mi rostro en tiza;
atrapando figuras que se ausentan;
Mira como mi verso en ti agoniza
víctima de pesares alimentan
vientos falsos, engaños, que disputan
tu desdén, donde fue mar que erotiza.
Si bien, no moriré mañana, vida
son agua y primavera, canto de aves
donde la muerte es falsa y divertida
Alégrame, reinventa tus pesares
devela los misterios, tu ¿cohibida?
bésame tras la luna aunque mudares.
Versos del amante
Antes de morir tócame, relame
este dedo travieso en desacuerdo
de tiniebla arropada en punto cuerdo,
suda sobre los muslos, gotea, lame.
Tal vez me detendré bajo el recuerdo;
saltabas en mis brazos, sí, te amé,
ven juega con mis dedos, ven tápame;
desnúdame de nuevo, o te pierdo.
Respira en medio del infierno, siente
a la muerte tocando bocarriba
tu pelo al erizarse, cada instante.
Otro nuevo suspiro del escriba
pondrá fin a los versos del amante
gozara por la muerte que te estiba.

